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Panamá realizará estudios para descubrir fármacos


Panamá se convirtió en el primer país del mundo en acceder al Fondo para la Implementación del Protocolo de Nagoya, que otorga los recursos económicos, en esta ocasión un millón de dólares, para el descubrimiento de compuestos de origen natural para la industria farmacéutica y agroquímica.

A raíz de este acuerdo, Japón, principal donante, destinó un capital que es administrado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, para que países en desarrollo obtengan los recursos financieros para la implementación del protocolo.

 

Es así como en diciembre de 2011, cuando se abrió el concurso para acceder a los fondos, Panamá participó con un proyecto cuya finalidad es promover el uso sostenible de los recursos genéticos en el sistema de áreas protegidas del país, a fin de que se logren algunos descubrimientos científicos, sobre todo destinados a encontrar la cura de enfermedades letales.

Darío Luque, licenciado en Biología y técnico del Departamento de Biodiversidad y Vida Silvestre de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), explicó que, si se diera el caso de que algún investigador o empresa farmacéutica internacional quisiera estudiar los recursos genéticos para realizar investigaciones con miras a descubrir alguna droga para tratar enfermedades o utilizar en la agricultura, el país que otorgue el permiso de estudio se vea beneficiado económicamente con la ganancia de la venta de ese fármaco o medicamento.

 

La propuesta.
El proyecto fue elaborado por la ANAM con la colaboración del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Proyecto ICBG-Panamá (Grupos Cooperativos para la Biodiversidad de Panamá), que está integrado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat), la Universidad de Panamá (UP), y adicionalmente por universidades norteamericanas como Utah, California en Santa Cruz y Conecticut con los colaboradores industriales EISAI de Japón y Dow AgroSciences, en Estados Unidos (farmacéuticas).

Para acceder a este fondo, el cual será administrado por el PNUD, además de elaborar la propuesta se requería de un cofinanciamiento, que en este caso es de tres millones de dólares, dinero que será aportado por las instituciones socias del proyecto ICBG.

 

Luque informó que lo que se espera es descubrir, por lo menos, un compuesto líder (mezcla química) y estudiar unos 10 compuestos altamente activos para usos farmacéuticos y agrícolas. Para ello se espera probar 2 mil 500 extractos (sustancia obtenida de una parte de una planta, animal o microorganismo) en cáncer, enfermedades tropicales y bioensayos agroquímicos. De igual forma, se quiere mejorar la capacidad de la ANAM para monitorear los proyectos de bioprospección que se practiquen.

Entre los beneficios que podría tener el país están aumentar el personal panameño que trabaja como asistente en el Smithsonian colectando muestras de las especies, a quienes se les pagará con los recursos obtenidos del fondo, se comprarán equipos a instituciones panameñas, se entrenará y capacitará a estudiantes para que ellos puedan hacer ese tipo de investigaciones.

De igual manera, se dará capacitación a los funcionarios de la ANAM que tramitan los permisos, en temas de cómo negociar mejor los contratos de beneficios y cómo hacer un procedimiento estándar para los trámites de un estudio.

 

Desarrollar manuales de procedimiento, asesoramiento técnico para definir tasas o tarifas de acuerdo al tipo de especie o manejo del recurso biológico que se quiere estudiar. Es decir, cómo adecuar el costo del permiso que se tramita en base al recurso que se quiere acceder es otra de las bondades del proyecto.

Sobre este último aspecto no se tiene cifra definida. Luque señaló que se contratará a una consultora para evaluar lo que se hace en Panamá en esta materia, comparándola con otros países, para posteriormente presentar una propuesta.

El proyecto financiará también la creación de un banco de microorganismos para el Indicasat.

A través de la colaboración entre los socios panameños y los actores del sector académico y privado en el exterior, el proyecto se enfocará en el proceso de biodescubrimiento, el mejoramiento de las capacidades humanas e institucionales en el país, y la transferencia de equipo y experiencia de los Estados Unidos a Panamá con el fin de establecer un programa de descubrimiento de medicamentos de vanguardia.

Lugar de estudio.
El Parque Nacional Coiba será el proveedor del recurso genético a investigar con este proyecto y, a la vez, obtendrá beneficios para mejorar el aspecto turístico de la isla, se crearán senderos submarinos para la práctica del buceo, se financiará el equipo para la estación científica que se construirá allí, además de que se podrá realizar un inventario de la flora y fauna terrestre y marina.

Durante el primer año de investigación, que se espera se inicie en julio, y como parte de los productos esperados del proyecto, un equipo de científicos panameños (unos 20 jóvenes universitarios y 4 graduados que serán entrenados para la bioprospección) estarán colectando y haciendo bioensayos. Se estipula que si al final del año hay descubrimientos (de compuestos potenciales) se podrá renegociar los beneficios para aumentar los porcentajes para Panamá.

Los estudios se realizarán en el Smithsonian, el laboratorio de la Escuela de Química de la UP, el Indicasat. Según vayan saliendo resultados positivos, estos se harán en los organismos que integran al ICBG-Panamá.

Al culminar se debe rendir un informe final de los resultados.


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801197
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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