Con el préstamo, la organización pretende ayudar al país a facilitar la coordinación de políticas, gestión de desastres y la adaptación al cambio climático.
El programa busca impulsar una serie de compromisos políticos en materia de gobernanza, e incluye la implementación de previsiones presupuestarias para enfrentar eventuales desastres.
Además, se capacitará a las autoridades encargadas de la gestión de tierras para que tomen la vulnerabilidad al cambio climático, como principio rector de su labor.
Según cifras del BID, entre 1986 y 2008, Panamá sufrió 80 millones de dólares en pérdidas causadas por desastres naturales, lo que convierte al país, en uno de los más afectados por fenómenos climáticos extremos.