Washington.- Panamˆ, Colombia, Bolivia y Perú figuran en la lista de países que recibirán la llamada "certificación" de Estados Unidos por su colaboración en la lucha contra el narcotráfico internacional.
La certificación del gobierno de Washington le otorga a los países que la reciben el derecho a respaldos económicos para el desarrollo de los programas de gobierno, mientras que la sanción, los excluye de esos aportes.
No obstante, faltando sólo un mes para el informe del presidente William Jefferson Clinton sobre el progreso que los países involucrados en la lucha contra el narcotráfico realizaron en 1998, se agudiza una vez más la especulación sobre quien ha cumplido para la satisfacción de Washington y quien no lo ha hecho.
Por otro lado, en Latinoamérica se esperaba que el gobierno de Clinton hubiera hecho más progreso en su proyecto de "multilateralizar" el proceso de medir la cooperación de los países del hemisferio, proceso que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos consideran lesivas a los principios de no intervención y de la soberanía nacional.
Este año se espera que en la lista, prevista por la ley, que el presidente anualmente entrega al Congreso no sólo Panamá, Perú y Bolivia figuraran como países que han colaborado con la estrategia antinarcóticos de Washington, sino que incluirá a Colombia, que hasta hace poco tuvo los problemas más serios con Estados Unidos.
"Hasta ahora nos parece que Panamá ha estado cooperando conscientemente en reducir la capacidad de los traficantes de usar su territorio," dijo una fuente del gobierno que no quiso ser identificada. "También Colombia ha mejorado substancialmente su colaboración con Estados Unidos".
En anos recientes, el proceso anual conocido como "certificación", causaba un verdadero caos en las relaciones con México, además de Colombia. Bajo este sistema, los países que, a juicio del presidente Clinton , no cooperan con la estrategia antinarcóticos de Washington pierden el derecho a recibir asistencia exterior de Estados Unidos, a menos de que se les otorgue una dispensa (waiver) por cuestiones de "interés nacional".
Este año, por lo menos un experto considera que Clinton podría darle una aprobación menos que absoluta, usando el waiver, para no generar otro choque con el Congreso, dado el pleito que se ha suscitado por su escándalo (affaire) con Mónica Lewinsky.
SegÂn el columnista Andrés Oppenheimer del Miami Herald, "el debate interno más importante es sobre México", debido al potencial impacto de una evaluación negativa en las estrechas relaciones entre los dos países vecinos.
Aunque la Casa Blanca ha certificado a México una y otra vez, el Congreso, que por ley puede revertir la decisión presidencial o las recomendaciones del departamento de Estado, ha llegado a cuestionar severamente el papel de México como aliado en la guerra contra las drogas.
En 1972, por ejemplo, la Cámara de Representantes votó a favor de descertificar a México por 251 votos contra 175,-aunque el Senado no secundó esa decisión.
Esta vez puede darse una situación similar, pues el Congreso, dominado por la oposición Republicana, tal vez este deseoso de cobrarle a Clinton que no haya sucumbido ante el proceso de destitución en su contra, actualmente en marcha, que ha sido impulsado casi enteramente por los republicanos.
Escribe Oppenheimer: "Quienes apoyan la certificación de México principalmente la oficina del zar antidrogas general Barry McCaffrey y el departamento de Estado-dicen que un voto negativo afectaría la cooperación con México en temas comerciales, de inmigración y de la lucha antinarcóticos.
"Quienes desean descertificar a México principalmente el Servicio de Aduanas y la DEA-argumentan que Washington deben enviar una señal fuerte a su vecino."
El cambio hacia Colombia refleja la nueva colaboración que Clinton ha establecido con el gobierno del conservador Andrés Pastrana. Durante el gobierno de su predecesor, Ernesto Samper, las relaciones con Washington quedaron al borde del rompimiento por las sospechas de que Samper había aceptado dinero del narcotráfico para su campaña a pesar de que su gobierno logró destruir los poderosos carteles de Cali y Medellín.
Aunque el gobierno de Clinton se ha comprometido a "multilateralizar" el sistema llamado "certificación" remitiéndolo a la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Congreso, que fue el autor de la medida, no ha demostrado el menor interés en abandonar lo que se ha convertido en un controvertido ejercicio anual.
En su columna Oppenheimer anticipa que Paraguay se convertirá este ano en "el nuevo villano en la lucha contra las drogas".
"Paraguay," dice, "un país raramente mencionado entre los grandes del narcotráfico mundial, podría llevarse los titulares a fines de febrero. Paraguay fue descertificado el año pasado junto con Colombia, pero ambos países recibieron "perdones (waivers) de interés nacional" que dejaron sin efecto las sanciones económicas. Este año, el gobierno de Clinton esta debatiendo si convertir a Paraguay en el primer país latinoamericano en sumarse a Afganistán, Burma, Irán y Nigeria en la lista de los países que fueron descertificados con sanciones económicas el año pasado".