Éstos, al igual que la mayoría de los ríos de la provincia de Panamá registran algún grado de contaminación.
Actividades como la ganadería y las labores agrícolas y avícolas están afectando las aguas, principlmente hacia el Este, como dio a conocer en su momento, Yahaira Serrano, del Laboratorio de Aguas de ANAM.
Y es que precisamente en estos puntos hay tomas de agua del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) que se ven afectadas por "la mano del hombre".
Definitivamente, en palabras de Serrano, no es recomendable usar estos ríos, "pero se usan". Estudios realizados por especialistas de ANAM estiman que más del 60% de las aguas negras van a parar a los ríos sin ningún tipo de tratamiento.
Fabián Maregocio, jefe del Laboratorio de Aguas, explicó que en Panamá no se contaba antes con el equipo necesario para hacer los monitoreos que midieran este último factor.
Fue hasta el 2003 que la ANAM con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) realizó por primera vez un monitoreo en las principales cuencas del área metropolitana al que llamó Proyecto Técnicas de Monitoreo de la Calidad del Agua (PROTEMOCA).
Se tomaron muestras de los tres puntos principales de los ríos que son: un sitio cerca del movimiento del río, un sitio en la parte media del río y un sitio 400 metros antes de la desembocadura en el mar.
En el estudio, al Matasnillo no le fue muy bien. Su ICA es de 26%, lo que indica que está altamente contaminado y no debe ser utilizado para el contacto humano.
La contaminación del río Matasnillo, como muchos otros, es una cadena, pues las aguas de varios de estos afluentes se cruzan entre sí.
El Matasnillo está compuesto por otras cuencas que registran igualmente un estado crítico como el río de Río Abajo que tiene un ICA de 31%, el Curundú que tiene un 26% y el Matías Hernández, 11%.
Falta verificar el estado de los ríos Tocumen y el Tapia, pues no se tiene información sobre ellos. "En realidad no existen ríos para uso recreativo en el área metropolitana", coincide Maregocio con Serrano.
Al respecto, Natalia Young, directora de la Protección de la Calidad Ambiental de la ANAM, aduce que debido a esta situación, se está tratando de tomar los correctivos.
Los monitoreos permiten determinar las zonas aptas para uso recreativo en un futuro, además de identificar cuáles ríos requieren acciones más drásticas.
Pero, según dijo, todas estas medidas requieren principalmente de la ayuda de la población.
No se deben arrojar desperdicios a los cauces de los ríos, además, es prioritario el trabajo del Ministerio de Salud y del Ministerio de Vivienda para determinar las áreas donde se deben construir las casas.