"El Gobierno de Panamá no cumple a cabalidad con los estándares mínimos para eliminar la trata de personas", plantea el décimo informe de los Estados Unidos (EE.UU.) sobre "Trata de Personas".
En el estudio se criticó duramente la "debilidad" en los controles fronterizos y en el Código Penal en Panamá para castigar la trata de personas, trabajos domésticos por deudas, así como el tráfico sexual de menores y adultos.
El embajador especial de EE.UU., Luis Dbaca, expresó que "Panamá es un país de origen, tránsito y destino para mujeres como niños víctimas de la trata de personas, específicamente prostitución forzada".
Las áreas rurales y la provincia de Colón se identificaron como los sectores donde existe más explotación sexual infantil.
Aunque Dbaca no brindó mayores detalles, señaló que las extranjeras víctimas de trata sexual provienen de Colombia, República Dominicana y América Central.
Lamentó que sean las iglesias y ONG y no el Gobierno las que se responsabilicen de la protección a las víctimas, una vez son identificadas.
Agregó que "ante estas debilidades, el país se vuelve un punto de tránsito muy fácil para la trata de personas, en la que su mayoría provienen de América Latina, África Oriental y Asia".
"El Gobierno no dio asistencia a las víctimas, luego de haberlas identificado", planteó Dbaca.
Manifestó que su país está dispuesto a brindar asesoría legal para modificar leyes, así como para adoptar medidas preventivas y orientar a las autoridades sobre estos flagelos.