Panamá a lo largo de su historia ha desencadenado un sinnúmero de luchas, traducidas en logros laborales que han forjado todo aquello que recae en la satisfacción del trabajador y trabajadora panameña.
Desde 1979 se puede nombrar una de las primeras victorias gestadas por algún grupo sindical en nuestro país, cuando la Coordinadora Unión Magisterial fue la punta de lanza ante las exigencias de derogar las reformas educativas planteadas por la dictadura militar, que sostuvo a Panamá durante más de 20 años.
Así recordó el maestro Luis López, miembro de dicha Coordinadora, quien destacó la gesta como valiente y decisiva por parte del sector magisterial de Panamá.
Mucho más reciente, la convención colectiva de trabajo tramitada por la fuerza del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs), que logró establecer el enlace entre los empleadores y empleados, la misma que daría paso a muchas otras victorias laborales.
No en vano, Panamá es una de las naciones más fortalecidas en materia sindical, no solo en Latinoamérica, sino a nivel mundial, en donde el 14% de la población económica panameña está vinculada a un gremio o sindicato establecido legalmente bajo personería jurídica, según los datos de Rafael Chavarría, dirigente del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato).
Los datos se respaldan por aquellos que otorga el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), que sostiene que un total de 354 sindicatos albergan a poco más de 192 mil personas (de las cuales apenas el 10% está conformado por mujeres).
Es por esto, que muchos otros logros han sido alcanzados por estos grupos que representan la voz de sus trabajadores, que velan exhaustivamente por el cumplimiento de los derechos laborales, como así lo considera la directora general de Trabajo, Ada Romero.
Aquella que naciera como la primera victoria laboral, allá por el año 1886, cuando grupos de trabajadores lucharon en las gélidas calles de Chicago para trabajar en jornadas de 8 horas, 8 para compartir en familia y otras 8 para el descanso, durante el apogeo de la revolución industrial, fue la chispa de inicio de muchas exigencias por mejores condiciones de progreso.
Recordar los logros alcanzados por esos panameños que decidieron unir fuerzas a lo largo de la historia, obliga a apuntar hacia dónde se dirigirán, por lo que muchos de sus líderes sindicales coinciden que los principales objetivos apuntan a la reducción de la canasta básica laboral, la apropiación de la calidad educativa panameña, un sistema de salud más inclusivo y responsable, y el respeto de la separación de poderes en el país.
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