En Panamá se registran situaciones de "vulnerabilidad" y violaciones de los derechos humanos en contra de la población migrante, admitió Ricardo Castillo, director del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos de Panamá, (CIPDH).
El director de (CIPDH) detalló que se han dado casos de extranjeras que fueron deportadas hacia sus países de origen, teniendo que dejar a sus hijos en territorio panameño y, otros, de expulsión de trabajadores que cumplen una labor social por encargo de la Iglesia Católica.
Las declaraciones de Castillo se produjeron en el marco del desarrollo de la Novena Conferencia Regional Sobre Migración que se realizó en Panamá y donde tuvo participación la Red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones, organismo al que pertenece CIPDH.
Castillo manifestó que mal se puede ufanar el gobierno de manifestar que Panamá es un país de derecho, cuando se aplican medidas coercitivas contra algunos funcionarios o se apliquen medidas que rompen con la unidad familiar.
Por otro lado, Margarita Hurtado, del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Guatemala, consideró necesario aclarar que estas personas no son "ilegales", sino "irregulares e indocumentados".
Otro facto importante, que según Mulino contribuyó al triunfo del PRD, fue el desgaste del gobierno de Moscoso que le brindó la oportunidad durante todo el tiempo en que se agitó como candidato de la oposición a poder perfilarse sin ningún otro rival por buenos tiempos durante los cinco años.
El ex canciller concluyó en que el desgaste gubernamental y la enorme organización del partido, más la fuerza económica que lo respaldó, fueron factores, importantes y determinantes para ese triunfo.
Consideró que los aliados del oficialismo tenían ceguera política porque sólo ellos podían pensar que ganarían esta elección y agregó que culpar a Endara del triunfo de Torrijos es querer encontrar la fiebre en la sábana
Sostuvo que Endara no dividió nada, él hizo oposición desde muy temprano del gobierno de Moscoso y se identificó como un arnulfista, pero al mismo tiempo un arduo crítico de la actual gestión presidencial.
En lo personal, José Raúl Mulino descarta cualquier posibilidad de formar parte del gobierno de Torrijos, porque es fiel creyente del que gana una elección, gobierna con los que contribuyeron a ese triunfo.
No obstante, considera que el futuro de Solidaridad dependerá en gran medida de una postura independiente, siendo una oposición coherente y responsable al nuevo gobierno.
Mulino dijo que Solidaridad, que recibió el respaldo de casi medio millón de votantes, se apresta a un proceso de administrar ese crecimiento con mucha prudencia, pero introduciendo cambios a lo interno del gremio.
Según Mulino, estos cambios van dirigidos a convertir a Solidaridad en una agrupación con futuro, democratizándolo y dándole proyección nacional.