Cerca de B/ 400 millones adeudan los panameños en apenas algunos servicios públicos y compromisos con el Estado.
Panamá América logró establecer las deudas que mantienen los panameños solo con el IDAAN, la DIMAUD, el Banco Hipotecario Nacional, Revisalud de San Miguelito, Elektra Noreste, la Autoridad del Tránsito y el IFARHU. La empresa eléctrica Unión Fenosa y las telefónicas no suministraron estos datos.
El pago del servicio de agua potable, las hipotecas del Banco Hipotecario Nacional y la tasa de aseo son las más afectadas por esta situación.
Al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) le adeudan B/ 120 millones. Los morosos del Banco Hipotecario Nacional le deben B/ 66 millones y a la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario, B/ 51 millones.
Pese al periodo de moratoria establecido por el Municipio de Panamá, esta entidad sólo logró recaudar B/ 1 millón 503 mil 480, lo que representa cerca del 2% del total adeudado.
Mientras que Revisalud, recolectora de basura en San Miguelito, tiene una cartera de morosos de B/ 17 millones, basada en que solo un 10% de sus clientes paga la tasa de aseo.
En materia de energía eléctrica, Elektra Noreste publicó en su último informe financiero que se le adeudan B/ 62.3 millones.
¿Por qué no pagan? A juicio del catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, los panameños tienen muy poca cultura en cuanto a sus responsabilidades con el Estado, lo que trae como consecuencia que los Gobiernos incrementen la deuda externa.
Las deudas que los panameños tienen con las entidades, en algunos casos tienen hasta 10 años y los únicos responsables de esta situación son los Gobiernos que no han desarrollado políticas efectivas para el cobro de estas cifras millonarias, señaló.
Destacó que todos los Gobiernos deben ser menos paternalistas y actuar con un plan para que el pago sea obligatorio y no dejarlo a la voluntad de los ciudadanos.
Mientras que el sociólogo Raúl Leis sostuvo que el panameño no está orientado adecuadamente en cuanto a sus deberes, por lo que se ha convertido en un hábito la irresponsabilidad de no pagar sus cuentas a tiempo.