Según los expertos, lo fundamental para ajustar el consumo es mantener la presión de los neumáticos que recomiende el fabricante, incluso una o dos décimas por encima. Cuando las llantas se usan bajas de aire o poco infladas hacen que se gaste más.
El momento más delicado para la vida del motor y para el consumo es cuando está frío.
Al prenderlo, no pise el acelerador ni espere a que se caliente la máquina; contrario a la creencia popular, esto no es necesario y hace consumir más gasolina. Póngalo en movimiento de una vez después de arrancarlo.
No deje el motor prendido con el carro detenido. Pasar más de 30 segundos sin rodar produce mayor gasto que el acto de detener el motor y volver a arrancarlo en el mismo tiempo.
No acelere muy rápido ni frene de golpe. Vaya despacio hasta ganar velocidad y cuando tenga que detenerse hágalo poco a poco.
Use siempre un lubricante adecuado. Si el aceite está muy espeso o pegajoso por el uso será menos fluido y producirá un consumo mayor. Encienda el aire acondicionado sólo cuando sea indispensable, y no transite con las ventanillas totalmente abiertas. Esto acrecienta la resistencia aerodinámica y en la carretera incrementa mucho el consumo.
Si su auto no es automático, haga sus cambios lo antes posible. Para circular por la ciudad no es necesario revolucionar el motor.
Si lleva algún elemento sobresaliendo de la carrocería hará igual efecto que las ventanillas bajas: Frenarán el carro al chocar con el aire.
No lleve peso innecesario.
Cambie el filtro del aire en el periodo de tiempo que recomiende el fabricante. Si transita habitualmente por áreas con mucho polvo, límpielo frecuentemente; en el manual de instrucciones de su carro puede ver cómo hacerlo.
Contrario a lo que muchos hacen, buscar por toda la ciudad hasta encontrar la estación en donde el precio sea más ; para cuando la encuentre habrá gastado proporcionalmente más gasolina que lo que ahorre en su costo.