NUNCA ha habido una cultura testamentaria en Panamá, declaró el director del Consultorio de Asistencia Legal de la Universidad de Panamá, Pedro Fuentes.
"Los testamentos son para las personas que tienen grandes recursos y propiedades, quienes consideran antes de fallecer cómo y a quién dejar sus bienes y fondos", indicó Fuentes al Panamá América.
En su opinión, la mayoría de los profesionales, técnicos y trabajadores del país, "ni siquiera piensan en un testamento porque consideran que lo que poseen no es tan importante como para dejarlo por escrito".
Igual criterio compartió el sociólogo Alfredo Figueroa Navarro, autor del libro "Testamento y Sociedad en el Istmo de Panamá, Siglo XIX", publicado en 1991.
"Es típico del panameño no hacer testamento, no es adicto a esta práctica porque piensa que si lo hace moriría pronto", dijo Figueroa.
Indicó que la mayoría de nuestros antepasados moría sin dejar testamento, "sólo los ricos lo hacían, los hacendados o comerciantes".
En la época colonial los testamentos eran muy religiosos, se hablaba mucho de los santos para que ayudaran a que el alma del difunto llegara al cielo.
Figueroa indicó que se acostumbraba pedir ser enterrado con un hábito de San Francisco de Asís, de la Vírgen del Carmen o de San Gregorio, ya que eran santos muy populares.
"Todo eso cambió en 1860, cuando empezó a regir el liberalismo y el testamento se vuelve laico", subrayó.
Para el obispo de la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá y presidente del Comité Ecuménico, Pablo Morales, las personas que tienen bienes deberían dejar su voluntad por escrito, para evitar disputas familiares.
Morales dijo que también es necesario que los padres inculquen a sus hijos que la familia es una riqueza.
Según una fuente de la Notaría Quinta, en el testamento genérico no se especifican todos los bienes que tiene la persona, mientras que en el abierto sí se describen todos.
En el testamento cerrado la persona escribe a máquina todos los bienes y especifica a quién se los va a dejar, luego debe meterlo en un sobre, en este caso, ni el Notario ni el Escribiente saben qué dice el documento.
Si una persona no deja testamento, existen los mecanismos legales (Juicio de Sucesión) para determinar quien hereda sus bienes.
Cualquier persona puede hacer un testamento en el que describa sus bienes, ya sean propiedades, joyas o dinero.
En la actualidad se estilan los testamentos genérico, abierto, cerrado y ológrafo.
El juicio de sucesión implica gastos, ya que se requiere un abogado.
El análisis efectuado por Panamá América tomó en cuenta la proximidad entre el minisuper elegido como muestra y el supermercado más cercano.
Comparado al valor máximo de la CBF en los supermercados, el costo de la misma sigue siendo más alto en abarroterías y minisuper. La diferencia es de al menos B/.20.00, salvo el caso de La Chorrera.
Panameños no optan por los testamentos
Aunque se deje testamento, hay que hacer un juicio de sucesión que determine la legalidad del documento.