Para los miles de panameños residentes en el sector oeste de la ciudad, la visita del presidente de Estados Unidos, George W. Bush a Panamá fue motivo de coraje y molestia.
Ante las medidas de seguridad desplegadas, estas personas se vieron imposibilitadas de llegar a sus puestos de trabajo, pues las calles estaban cerradas casi en su totalidad.
Muchos caminaron desde el puente de Las Américas hasta la Plaza 5 de Mayo, para encontrarse con la sorpresa de que los buses no estaban pasando por el sector, y en su lugar eran desviados por unidades de la Policía.
En las primeras horas de la mañana cientos de panameños permanecían en la Plaza 5 de Mayo en espera de algún vehículo que los transportara.
Ante esta situación, el Gobierno emitió un comunicado informando que debido a la llegada del mandatario estadounidense era necesario adoptar medidas de seguridad, que en alguna forma restringen temporalmente la circulación vehicular en la avenida Balboa, en el área del Casco Antiguo y en otras avenidas.
En la misiva se reitera las disculpas por los inconvenientes provocados con los cierres de calles.