"Yo creo que Dios es panameño", porque estuvieron muy cerca del atentado, afirmó ayer el señor Roger Castillero, padre de uno de los nueve panameños que estaban en Bali (Indonesia) practicando "surf", cuando en una discoteca estalló un coche bomba que ha dejado un saldo superior a los 200 muertos.
Los nueve surfistas panameños, Gary Saavedra, siete veces campeón centroamericano; Patrick Castañedas, Carlos Ruiz, Roger Castillero, Kadin de Arosemena, Peter Novey y su esposa y Richard Arosemena, quienes se encontraban a pocos metros de distancia del lugar, salieron ilesos del atentado terrorista.
Según relató Castillero al diario El Panamá América, sólo la noche anterior los deportistas habían acudido a la discoteca del área, la cual era uno de los puntos más visitados por los surfistas y extranjeros.
"Gracias a Dios no pasó nada porque tuvieron muy cerca de eso. Yo creo que Dios es panameño, porque estábamos muy preocupados, ya que es difícil la comunicación", agregó.
Relató que el sábado al mediodía su hijo Roger Castillero lo llamó para comunicarle que se había dado un atentado en una discoteca cercana al hotel, la cual visitaron en varias ocasiones.
"En ese momento estaban preocupados, porque no estaban todos en el hotel, pero luego llegaron los demás y gracias a Dios todos están bien", añadió.
Explicó que fue algo bien dramático y su hijo estaba asustado, aunque se trata de un joven profesional de 26 años.
"Lo más triste para ellos fue que varios de los amigos que hicieron en la playa y en el lugar resultaron afectados en el atentado", señaló.
Precisó que el primer grupo conformado por cuatro panameños: Kadin de Arosemena, Peter Novey y su esposa, así como Carlos Ruiz abordaron un avión el pasado domingo y deben estar por llegar hoy al país.
"Se trató de una experiencia muy linda que al final se convirtió en una tragedia para ellos, quienes estaban practicando surf por diversión, en una isla que tiene muy buenas olas", anotó.
Apuntó que el segundo grupo espera partir hoy de Bali rumbo a Uan, luego a Hawai y de allí a Houston (Estados Unidos), para finalmente viajar a Panamá.
"Habían estado el día anterior allí en la discoteca, era un lugar acogedor, más pub y una isla muy linda con mucha belleza natural, donde nunca había pasado eso", argumentó.
Detalló que inmediatamente luego del atentado los trasladaron a un hotel fuera del área más seguro, pero fue un "susto muy grande" para ellos.