Si continúa deteriorándose la calidad del agua en la Cuenca del Canal, en unos cinco años los panameños tendrán que comprar el preciado líquido en los supermercados, como acontece en otros países centroamericanos, advirtió ayer el investigador del Smithsonian Institute, Stanley Heckadon.
"Los ríos Chilibre, Chilibrillo y el lago Gatún, son los que más índices de contaminación presentan por el uso de fertilizantes, combustibles y abuso de detergentes no biodegradables", informó Heckadon, en una exposición sobre "La Cuenca del Canal" efectuada ante miembros de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).
Explicó que la población en esta área de la carretera Transístmica está creciendo de forma vertiginosa, con la aparición de barriadas espontáneas e industrias, que no cuentan con adecuadas plantas para procesar las aguas servidas y desechos químicos.
Según Heckadon, en el área se han encontrado chiqueros y muchos vehículos del transporte colectivo (diablos rojos), los cuales al ser reparados vierten combustible y aceites a las zanjas, que llegan a las vertientes de los ríos, cuando caen las lluvias.
"Hay que trabajar en conjunto con las empresas existentes allí, para que se logre un tratamiento eficiente de las aguas servidas", señaló.
En su opinión, la preservación es el mejor uso ecológico, político y social, de los bosques ubicados en las riberas del río Chagres.
"Esto sería el seguro de vida del Canal interoceánico", sostuvo.