Nación

Papa rinde homenaje obispos víctimas del nazismo


Juan Pablo II rindió el ayer un emotivo homenaje a los obispos y sacerdotes polacos víctimas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, frente a más de 300.000 fieles reunidos en Pelplin, en plena campiña polaca. En el segundo día de su visita pastoral a su país natal, una multitud emocionada acudió de nuevo a recibir al Papa.
El pasado sábado, 800.000 personas habían asistido a una misa en el hipódromo de Sopot, en la periferia de la ciudad portuaria de Gdansk, cuna del sindicato Solidaridad de donde partió la ola de contestación que derrocó al poder comunista en Polonia hace diez años.
Ayer, el Santo Padre ofició una misa pontifical en la colina de Biskupia Gora que domina la antigua ruta de los mercaderes de Gdansk.
El Sumo Pontífice subrayó en su homilía que la tradición de testimonio dado por los apóstoles del evangelio hasta el sacrificio de la vida es milenario en esas tierras que vieron el martirio de San Adalberto, patrón de Polonia. "Un símbolo elocuente y trágico de la continuidad de esta tradición fue el "otoño de Pelplin" cuyo 60 aniversario se celebra este año", afirmó. Durante el otoño de 1939, recordó, 24 "sacerdotes heroicos, profesores del gran seminario y empleados del arzobispado, mostraron su fidelidad al servicio del evangelio con su sacrificio hecho de sufrimientos hasta la muerte".
Durante el periodo de la ocupación, añadió visiblemente emocionado, 303 obispos "fueron arrancados a esta tierra de Pelplin; con el precio de sus vidas, llevaron con heroísmo el mensaje de la esperanza en el periodo dramático de la guerra".
"Hoy evocamos a estos sacerdores mártires porque es gracia a su sacrificio que nuestra generación ha podido escuchar la palabra de Dios", añadió. "Tenemos que mantener el recuerdo de su testimonio, especialmente en vísperas del fin del segundo milenio, esta tradición no puede ser interrumpida en el tercer milenio", agregó.
En relativa buena forma física, Juan Pablo II fue acogido con entusiasmo por los fieles, muchos de ellos vestidos con los trajes tradicionales de la región.
El Papa celebró la misa bajo una gigantesca cruz de acero de más de 30 metros de altura que domina un palio en forma de red de pescadores sostenida por dos cisnes, sobre una escalera transformada en cascada en la que el agua no cesó de fluir durante la ceremonia.
Tras un almuerzo con los obispos, el Papa debía viajar a Elblag, cerca del enclave ruso de Kaliningrado, donde se espera la presencia de un grupo de peregrinos rusos a la misa pontifical.


fecha edicion
old id
63372
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América