LOS 983 metros cuadrados del Paseo Esteban Huertas o de los Enamorados, en el Casco Antiguo de la ciudad, fueron mejorados a inicios de año a un costo de más de B/. 20 mil.
Los trabajos incluyeron pintura en general, reparación y reemplazo de la madera dañada de las bancas, así como el cambio total de los tubos de acero, los soportes, arcadas, luminarias y las mallas que sostienen las veraneras.
La restauración forma parte del plan " Revive el Casco" con el que se implementará un área comercial y turística en las Bóvedas y la Casa del Soldado.
Pero, ¿qué ha pasado desde entonces?
Panamá América recorrió este sitio histórico y se encontró con un sitio tranquilo, acogedor y el sonido de las olas golpeando el muro.
Algunas baldosas que estuvieron quebradas por mucho tiempo hoy tienen una mejor cara.
Lo mismo ocurre con las veraneras que estaban marchitas y un charco de agua que le restaba espacio a los transeúntes y vistosidad al lugar.
Un sitio que ha sido el preferido de todos, en donde el romance ha impregnado cada esquina del paseo, en el que las parejas encuentran el momento para alejarse de la ciudad y demostrarse el cariño que se tienen.
En mayo de 2004, la estructura de metal colocada para que las veraneras se enredaran estaba doblada por la brisa del invierno, incluso la muralla ubicada a un costado impedía el colapso del histórico sitio.
Así siguió en el 2005, cuando no era lo más aceptable para turistas y nacionales que llegaban atraídos por la naturaleza. El alambre que sujetaba las veraneras continuaba al borde del colapso.
Linette Montenegro, asesora legal de la Oficina del Casco Antiguo (OCA), dice que se restituyeron los pisos deteriorados, se remplazaron las pergolas oxidadas (pieza de metal que sostenía el enjambre de veraneras).
Alegó que por la cercanía al mar, está oxidado, pues el salitre tiende a dañar la estructura.
Se eliminaron las veraneras pesadas que estaban sobre las pergolas, igualmente se sembraron nuevas.
También se compraron otras plantas para darle un mejor ambiente al área y se pintaron todos los bordes del paseo, incluyendo las bancas utilizadas por los visitantes.
El trabajo se hizo en conjunto con la Alcaldía de Panamá que aportó la mano de obra, mientras que la OCA cubrió los gastos de la reposición de las pergolas, pintura y demás.
La inversión fue de unos B/. 14 mil y con el apoyo de la mano de obra del Municipio, ascendió a B/. 20 mil.
Durante el recorrido que realizó este medio se pudo apreciar algunas paredes rayadas y los estragos que empieza a causar la humedad en el sitio.
Ese sitio por estar expuesto al sol y a la lluvia debe ser pintado constantemente para evitar que pierda su encanto y precisamente cuando lo recorríamos cayó la lluvia.
Junto a los artesanos, turistas y vendedores de refrescos, tuvimos que buscar refugio.
Y es que cuando llueve el Paseo Esteban Huertas es inoperante y quienes no cuentan con un paraguas, deben esconderse de la lluvia para no terminar empapados.
No se tiene planeado techar este sitio histórico.
Recientemente la Oficina del Casco Antiguo colocó la muralla que sostiene las veraneras de tal manera que las hojas caigan al piso y se facilite su recolección, evitando que se acumulen en las mallas. El método ha sido efectivo.
El Paseo Esteban Huertas se encuentra en las bóvedas, y es un sitio de singular belleza, pues tiene sus arcadas o túnel de buganvillas, trinitarias o veraneras.
Inicia en la Plaza de Francia, que era originalmente la Plaza de Armas de la ciudad fortificada.
La muralla que rodea la plaza posee unas estancias conocidas como Las Bóvedas, usadas en sus inicios como cárcel. Desde allí se observan las islas de Amador.
En ese punto hay pintores, vendedores indígenas de artesanías y el popular "raspao", que es el deleite de propios y extraños.
El llamado barrio de San Felipe, donde se encuentra el Paseo Esteban Huertas fue declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1997, y cuenta con bellos edificios del siglo XIX, exponentes de estilos arquitectónicos español, francés y americano.
Fundada en 1519, Panamá Viejo es el asentamiento europeo más antiguo sobre el Océano Pacífico.
Destruida por la invasión del pirata Henry Morgan, la ciudad fue abandonada por sus habitantes y reconstruida a partir de 1673 en un nuevo emplazamiento amurallado.
Su trazado, del siglo XVII y propio de la planificación urbana española, se mantiene intacto.
La ciudad de Panamá La Vieja fue trasladada con todas sus órdenes religiosas, calles, avenidas y hasta sus plazas, tras ser destuida en 1673 por el pirata Henry Morgan.
De 1673 a 1910 la ciudad amurallada sufrió una gran cantidad de transformaciones y la introducción de muchos estilos arquitectónicos europeos.
El Paseo Esteban Huertas lleva el nombre en honor al general Esteban Huertas, prócer de la separación de Panamá de Colombia.
Fue quien promovió una de las gestas separatistas. El sitio representa la parte de la colonial ciudad amurallada asentada en 1671 y que además, contiene en su conjunto la Plaza de Francia.
También el paredón de fFusilamiento, donde se acribilló al primer guerrillero del contienente americano, Victoriano Lorenzo en el año 1903.
El sitio se construyó sobre los tramos mejor conservados de las murallas coloniales.
Para los eternos enamorados
El 23 de enero pasado, en un acto protocolar, fue entregado el sitio remodelado.