El general retirado Rubén Darío Paredes consideró que el presidente Ernesto Pérez Balladares lo calumnia, difama y lesiona al mencionar su nombre entre los militares que desprestigiaron al PRD, al tiempo que le recuerda al mandatario que en 1994 él logró súbitamente un sobreseimiento en el caso Van Dam, tres meses después de ocupar la Presidencia.
"El PRD fue creado por Omar Torrijos Herrera y algunos de los que le acompañamos en dicha gestión, desafortunadamente su empeño posterior de retorno a la civilidad institucional, fue frustrado por los militares que le sucedieron después de su muerte, particularmente Rubén Darío Paredes, Roberto Díaz Herrera y Manuel Antonio Noriega y ello trajo consigo el desprestigio del PRD", señaló en una extensa carta el presidente Pérez Balladares, planteamiento que provocó el descontento de Paredes.
El militar relata que miembros de la cúpula del PRD y de los mandos medios aparecen involucrados en otros acontecimientos que contribuyeron al desprestigio de la cúpula del PRD, como el desfalco o peculado escandaloso contra los fondos millonarios de los asegurados de la Caja del Seguro Social, así como el préstamo millonario e irrecuperable contra los fondos de COFINA, en un ambicioso proyecto de pesca industrial y el aún misterioso caso del puente Van Dam, donde en la procuraduría y la Corte Suprema de Justicia, deben existir los expedientes que señalaban a Pérez Balladares, entre otros.
Paredes hace hincapié en que Pérez Balladares logra un súbito sobreseimiento, por virtud de la Vista Penal No. 65 del 28 de diciembre de 1994, tres meses después de ocupar la Presidencia.
Agrega que el procurador de entonces que elevó la Vista Penal, Jorge Valdés, se transformó en embajador de Panamá en Venezuela.
El militar retirado alega que cuando se acogió al retiro en agosto de 1983, el país pasaba por un largo período de estabilidad, armonía y no había un solo panameño "forzado a vivir" en el exilio, ni detenidos políticos.
Manifiesta que varios años después de su retiro, fue testigo y observador del deterioro "galopante e indetenible" de las principales figuras del PRD, con episodios matizados con permanentes titulares sobre corrupción, "carcelazos", persecuciones, torturas, desaparecidos y asesinatos hasta con una dolorosa decapitación de prestigioso panameño, en alusión a Hugo Spadafora, hechos que a su juicio, aceleraron no sólo el desgaste de las figuras militares y civiles del momento, sino que también colapsaron y sucumbieron con la invasión norteamericana.
Recuerda Rubén Darío Paredes que en aquella época, Pérez Balladares ocupaba cargos de ministro de Hacienda, Planificación y director del IRHE y que "no se conoce de él, un pronunciamiento honorable y civilizado en contra de aquellos desafueros y desmanes del señor Noriega, más bién maniobraba y contemporizaba".
Rubén Darío Paredes pregunta además al presidente si tan perniciosa era su figura para el Torrijismo, por qué lo invitaba a aquellas reuniones clandestinas después de la invasión, de las cuales son testigos, Balbina y Juana Herrera, Carlos Duque, Martín Torrijos, êtalo Rojas, Raúl Montenegro, así como a compartir su morada de campo en Boquete y a cazar junto a Aristides Royo y Alejandro Ayala palomas torcazas en las faldas del volcán Barú.