Es la novedad de los barrios. Quienes asisten a los parques Boulevard, en Villa Lucre; Camino Real, en San Antonio; Amelia Denis, en San Miguelito y Omar, en San Francisco, de seguro han notado la diferencia, no solo en la infraestructura, sino en las adaptaciones que se les han hecho para incluir a niños con algún tipo de discapacidad.
Se trata del proyecto de Parques Sensoriales que gestionó el Despacho de la Primera Dama, con el apoyo de la Secretaría Nacional de Discapacidad (SENADIS), el Fondo Mixto de Cooperación Internacional, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

El plan consiste en la adecuación del parque con juegos para que los niños discapacitados cuenten con aparatos, que además de divertir, también puedan enseñar.
Cynthia Sandoval, jefa de proyectos especiales de SENADIS, explicó que hasta niños en sillas de ruedas podrán asistir a estos lugares, ya que cuentan con rampas para que se desplacen abiertamente.

Además de los columpios, los parques cuentan con implementos como marimbas y rompecabezas, juegos que pueden utilizar todos los niños y compartir con los demás.
Complacido.
Cuando Orlando Worrel, quien sufre de una discapacidad sensorial, se enteró de esta iniciativa, recordó su niñez. Ese periodo en que su ceguera, provocada por un accidente a los nueve años, le impidió realizar las actividades de un niño con todas sus habilidades. Para él, la situación se hizo difícil porque creció en un entorno en el que casi no contaba con espacios para discapacitados.

“Niños tanto con discapacidades sensoriales, intelectuales y físicas tendrán derecho al esparcimientos en espacios y lugares propios para ellos que le facilitan el momento”, dijo.
