Nación

Partidos políticos sustituidos por agrupaciones de intereses


Los partidos políticos en Panamá son inexistentes como tales, puesto que en la actualidad constituyen solamente "agrupaciones de intereses" con algunos adherentes que apoyan esos intereses, aseguró el abogado Gabriel A. Galindo.
Destacó que la clase política panameña ha abandonado toda pretensión de principios para convertir su movimiento en una lucha por el poder.
Citó como ejemplo, el caso de la Asamblea Legislativa, donde "los votos y simpatías" se adquieren o pierden por las posibilidades de ventajas personales, pero no por los méritos o defectos del proyecto que se discute.
Agregó que la legislatura panameña está integrada, en su mayoría, por personas que no parecen dispuestas o capaces de mirar por encima de sus circunscripciones para ver los complejos problemas nacionales y en general los políticos en Panamá no están pensando en el interés nacional sino en el propio, por lo que están desgastados y no merecen la confianza de la comunidad.
Los planteamientos de Galindo se dieron en el marco del panel "Las Prácticas Políticas en Panamá", organizado por el Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (ILDEA), en el que también participaron como expositores Guillermo Sánchez Borbón, Winston Robles y Maribel C. De Paredes.
Galindo criticó cómo, algunos partidos políticos, aparentemente sin pudor alguno ante la ciudadanía, cambian repentinamente sus alianzas por el solo hecho de que el resultado electoral los dejó en la parte perdedora. A pesar de ellos no se ha escuchado entre sus justificaciones ninguna que se base en diferencias de principios o de ideales, muy por el contrario, sólo ha prevalecido en estas actitudes el "espacio político" y la colocación de sus adherentes en puestos gubernamentales.
Galindo indicó que cada gobierno que llega se ocupa con ahínco a deshacer la obra que mal que bien haya hecho el anterior y desacreditar a sus miembros, como si tuvieran la necesidad de reinventar el país, "dejándonos" sin respeto por las personas y sus logros, sin continuidad, tradición ni pasado y a la vez eliminando todo incentivo en el ingreso a la vida pública de personas idóneas, por no tener que sufrir que sus reputaciones sean echadas por el suelo.
El problema de la clase política actual, a juicio de Galindo, es que ha confundido el fin con los medios, y ha olvidado, o nunca conoció, su verdadera misión.
Dijo que esta clase está separada del pueblo que gobierna, pero que no inspira ni dirige, y aunque los esfuerzos electorales la obligan a conocer sus problemas, la toma de decisiones difíciles y la búsqueda de soluciones a largo plazo no forman parte de su misión.
Señaló que ya es necesario y urgente que los dirigentes políticos definan una visión nacional, sobre todo ahora que Panamá es dueña de su canal, lo que le da proyecciones y responsabilidades internacionales que van mucho más allá de lo que de otra forma justificaría su exiguo territorio, recursos naturales y población.
En ese sentido, dijo que es necesario que la clase política pueda crecer su estatura ante los ojos del país, antes de que sea demasiado tarde y provoque una reacción popular en su contra y ocurra lo mismo que en Venezuela, donde el rechazo de las masas populares llevó "democráticamente" a la presidencia a una figura militar y ex golpista.
Señaló que en Panamá puede ocurrir algo así, porque existen condiciones similares de rechazo, bancarrota moral y agotamiento espiritual.
Sin embargo, si este cambio de reorientación no se da, recomendó, deben crearse las estructuras institucionales que más o menos aseguren que en el futuro sean personas honestas, visionarias y sabias las que lleguen a encargarse de los destinos nacionales.
Una formula saludable sería, destacó Galindo, permitir las candidaturas independientes, porque ésto los obligaría a democratizarse y a trabajar por el interés nacional.
Por su parte Guillermo Sánchez Borbón, columnista, periodista y escritor, dijo que los legisladores no se han percatado que su sistema está próximo a desaparecer, mientras que los partidos políticos, que se encuentran sumidos en una profunda crisis, se han ido alejando del pueblo, situación que en gran medida es responsabilidad de los medios de comunicación social que han puesto una cortina de vidrio entre los primeros y el segundo.
En tanto Winston Robles, director del diario La Prensa, dijo que en Panamá tienen que corregirse un número de situaciones, como por ejemplo la modificación de la Constitución Política, "que es la de los militares", pero advirtió que hacerlo a través de una Constituyente puede ser "muy peligroso".
Planteo no obstante que debe buscarse otro mecanismo, que tal vez sea más demorado que una constituyente, pero que ofrezca la posibilidad de mayores y mejores resultados.
Dijo que la clase política no tiene intención de modificar la Constitución y por ello los legisladores, quienes representan más a los partidos políticos que a su circuito, no lo van a hacer.
En ese sentido instó a la comunidad a organizarse y obligar a los partidos políticos a resolver este problema, porque es su obligación.
En otro tema de carácter político, Robles manifestó estar de acuerdo con la segunda vuelta electoral porque permite solidificar mayorías y con ella se eliminaría uno de los ejercicios preferidos de los políticos, cual es formar coaliciones dentro de la Asamblea a posteriori, es decir, aquéllos que "cruzan la cerca sin molestarse siquiera en dar explicaciones".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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