Los 30 pasajeros del bus 8-B65 de la ruta Río Abajo-Veranillo pasaron un gran susto, cuando las llantas traseras del vehículo se desprendieron durante una colisión en Calidonia, a la altura del Instituto de Medicina Legal.
Pese a que el accidente entre el "diablo rojo" y el taxi 8T-16884, registrado al mediodía de ayer, no fue aparatoso, las ruedas se zafaron cuando Eriberto Ortega, de 27 años, frenó el autobús para evitar chocar al taxi. Esto causó pánico en los pasajeros, quienes no resultaron heridos.
Ortega y Gilberto Ríos, conductor del taxi, se culpaban uno al otro.