El golpe militar estaba dado. Un grupo de 12 hombres con pocos estudios, que no eran militares de carrera, ingresaron jóvenes a la Guardia Nacional.
La Fiscal Itinerante, Jeannette Rovetto, que investiga casos de la dictadura, puntualizó que la "Patrulla de la Muerte", formada por esos 12 militares, tenía funciones de vigilancia y recorrido por las montañas. Acabaron con los disidentes en Chiriquí, narró Rovetto. La Patrulla se convirtió después en los "Macho de Monte". Con más de 100 hombres, desde 1970, operaba desde el Cuartel Los Pumas. Se le atribuyen desapariciones en Cerro Azul, Coclé y Veraguas.
"Tengo un nombre, Del Cid (Edilberto) y otros que han declarado que "la Patrulla de la Muerte", no era de gente llena de maldad o crueldad". Del Cid estaba al mando, afirmó Rovetto, quien conversó con él una vez del caso Gallego y este sólo "rio".
Melbourne Walker, capitán retirado de las Fuerzas de Defensa, condenado en el caso Gallego, en una carta revela que Del Cid, jefe de los Macho de Monte, llegó el 7 de junio de 1971 a su cuarto de hotel en Veraguas.
Walker había ubicado el paradero de Gallego en Santa Fe. Esa era su misión. Nada más.
"Yo le pregunté al Coronel Noriega y él me dijo que el Estado Mayor había decidido capturar a Gallego por ser comunista", dijo Walker.
"Para cualquier investigador estaba claro que esa operación había sido efectuada por los Macho de Monte", sostiene Walker.
En la misiva, enviada al padre Fernando Guardia, el ex oficial expone: "En las investigaciones que yo realicé me indican que el sacerdote fue transportado vivo a Panamá por sus captores hasta una casa ubicada en Bella Vista, a un costado del Colegio María Inmaculada, y dejado bajo custodia del G-2.
"El difunto coronel Nivaldo Madriñán posee la misma información", sentencia Walker.