En el presunto peculado en el Centro Básico Monseñor Francisco Beckman se investigan desembolsos hechos a personal administrativo y docente.
Una auditoría del Ministerio de Educación plantea que se giraron cheques por B/ 3,124.00 a nombre de personal administrativo y docente, para, supuestamente, cubrir gastos del colegio, pero las facturas no concuerdan.
Las indagaciones de los auditores determinaron que las facturas no coinciden con los objetos del gasto y las fechas en los recibos son anteriores o posteriores a la actividad.
Además, observaron diferencias en los totales de las facturas presentadas.
Según la auditoría, se legitimaron 13 cheques, de los cuales tres fueron a nombre de Daniel Véliz, director del Beckman; tres a Norma Alveo, contable; y uno a Ángela Buendía, administradora.
Los demás fueron desembolsados a otras tres personas, quienes señalaron que luego de cambiarlos devolvieron el efectivo a la administradora Buendía.
Incluso algunos educadores advirtieron que los administrativos del Beckman hicieron cheques a su favor, sin consultarles.
"Solo nos decían que teníamos que asistir al Banco Nacional de Milla 8 para cambiar el mismo", plantearon los educadores en el informe.
Se defienden.
Por estas presuntas irregularidades se investiga a Véliz, Buendía y Alveo.
Estas personas hicieron sus descargos también mediante notas.
Véliz se limitó a decir que su gestión al frente del colegio transcurrió de la mejor manera y con las mejores intenciones.
Por su parte, Buendía dijo que las limitaciones económicas del plantel siempre fueron marcadas, por lo que algunas veces tuvo que usar el dinero de los depósitos para solventar gran cantidad de cosas, que salían de improvisto.
No obstante, Buendía no contestó varias preguntas formuladas en la nota del 2 de octubre que le entregaron auditores del Ministerio de Educación.
Alveo detalló que las libretas de recaudación fueron confeccionadas en el año 2005, y que ella se encargó de esta función hasta los primeros meses del 2006, ya que después la responsable era la administradora Buendía.
Indicó que solo al principio se encargaba de la custodia de las libretas de recaudación de los ingresos; después lo asumió la administradora.
Agregó que era la administradora quien realizaba los depósitos en la cuenta. "La responsable de custodiar el efectivo recaudado y no depositado era la administradora", sostuvo.
Sobre el hecho de que los documentos sustentadores de cheques girados, para la adquisición de un bien o servicio, no han sido ubicados la contadora, puntualizó "que la administradora manejaba estos informes".
Finalizó diciendo que no se mantenía un control de los pagos realizados, por las personas que tenían contratos de alquiler con el colegio, porque el director Véliz "confiaba plenamente en la administradora".
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