El plomo influye hasta en la inteligencia de los niños, incluso desde su nacimiento. Se encuentra en altas concentraciones en el aire de la ciudad capital y hace falta voluntad ciudadana para erradicarlo, o al menos, bajar sus niveles del ambiente.
Su alta concentración preocupa de tal manera a las autoridades que, según declaraciones del director de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) Ricardo Anguizola, esa institución sugirió un proyecto de decreto, que será presentado por el ministro de Salud en el próximo Consejo de Gabinete, y en el cual se establece el uso de la gasolina sin plomo y se ordena la verificación de las emisiones vehiculares de los autos de las entidades estatales.
De acuerdo con informaciones emanadas de la ANAM, desde junio de 1996 se realizaron estudios en Panamá sobre la calidad del aire y la conclusión de éstos es que la concentración de plomo es realmente preocupante.
Ello es así porque los resultados del monitoreo efectuado identifican áreas donde su concentración promedio es de 3.0 unidades por metro cúbico, lo que equivale al triple del límite permitido mundialmente que es de 1.0 ug/m3.
El informe indica que las muestras del resto de las estaciones establecidas están todas por encima del límite máximo permitido por la Organización Mundial de la Salud.
La situación se agrava si se toma en cuenta que el incremento de concentraciones de este contaminante del ambiente ocurre justamente durante la época escolar, es decir, de mayo a diciembre, lo que perjudica especialmente a un grupo muy sensible de la población: los niños.
Estos estudios fueron realizados luego de suscrito un acuerdo entre la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact) y el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá.
Según el informe al que tuvo acceso