En principio su esfuerzo rindió frutos, pues se hizo merecedora a una medalla por culminar satisfactoriamente el curso, pero además ganó una infección en su cuerpo y empezó a brotarse lentamente.
Se le formaron ronchas en varias partes de su anatomía y el escozor no la dejaba en paz. Todo se debió a la pésima calidad del agua, tal como descubrió después.
Milagros decidió contar su odisea a Panamá América para que los padres de familia tomen precauciones con sus hijos en época de verano, cuando miles de niños, jóvenes y adultos se disponen a utilizar las piscinas municipales para nadar y ejercitarse.
En la actualidad, son seis las piscinas administradas por el Municipio de Panamá. Algunos de los sectores donde están ubicadas son Santa Ana, Betania, Villa Cáceres, San Francisco y Plaza Amador. Para evitar cualquier tipo de infecciones en los usuarios, Omar Tejada, subgerente de Deportes de la Alcaldía de Panamá, dijo que semanalmente se le da mantenimiento a las piscinas.
Igualmente se han tomado los correctivos como el uso de cloros y químicos para que el agua permanezca en óptimas condiciones.
Tejada señaló que actualmente coordinan acciones con el Ministerio de Salud (MINSA). Se gestiona una ley para regular el uso de las piscinas públicas y privadas.
Así lo establece el decreto 382 del 24 de agosto de 1964, por el cual se dictan disposiciones de carácter sanitario y de seguridad en relación con establecimientos turísticos.
Se tiene que inspeccionar la clorificación del agua para que no existan bacterias dentro de la tina. Ésta deberá contener en todo momento una concentración de cloro residual mínima de 0.5 partes por millón y 1.0 como máxima.
Los lavapies a la salida de los vestidores deben contar con una concentración no menor de 50 partes por millón de cloro residual. Su uso es obligatorio.
Recientemente las piscinas municipales de San Francisco y Betania fueron acondicionadas por un monto de aproximadamente B/. 3 mil 500. El ex director de la región de Salud de San Miguelito, Jorge Gamboa Arosemena, dijo que se debe aplicar clorox en proporción al volumen de agua que tiene que desinfectar, pues "lo que puede estar ocurriendo es una desinfección del agua".
Agregó que "antes de introducirse a las piscinas debe bañarse, para incorporar la menor cantidad de agentes como bacterias. Es recomendable un baño previo con agua y jabón y posteriormente hacer lo mismo, ducharse para quitarse el exceso de clorox que tienen las piscinas, pues si éste se queda en el cuerpo, puede irritar la piel", señaló.