Más de medio millón de balboas suman las pérdidas sufridas por el Hogar San José de Malambo, ubicado en Arraiján, a causa de los daños suscitados por la construcción de una barriada aledaña a sus terrenos.
Pero éstos son los daños materiales. Los daños morales son invaluables si se toma en cuenta que allí residen niños en riesgo social porque han sido abandonados por sus padres, violados, maltratados, o están enfermos o simplemente la extrema pobreza los ha llevado a vivir en lo que antiguamente se denominaba Orfelinato San José de Malambo.
Desde hace alrededor de un año, se construye al lado del Hogar una urbanización que constará de 84 residencias, propiedad de los mismos dueños del Club Campestre El Carrizal, que también colinda por el otro lado, con esta urbanización.
Desde que comenzó su construcción, empezaron los problemas para la dirección de ese centro, a cargo de Sor Lourdes Reiss.
El relleno para la obra es de varios metros de altura y no se le instalaron gaviones ni muros de contención, por lo que la tierra, al llover, baja en declive y en forma de lodo hacia el terreno de Malambo.
Ese lodo inundó las piscinas usadas para recreación de los niños, cuyo costo era superior a los 125 mil balboas, así como los estanques donde se cultivaban alrededor de 100 libras de peces mensuales, que servían para la alimentación de los 150 niños internos en el hogar y los 300 estudiantes de la escuela.
También murieron más de 2 mil 500 gallinas ponedoras, con lo que se redujo la producción diaria de huevos, que antes era de entre siete y 10 cajas y ahora es de entre una y una y media caja. Con el dinero de la venta de huevos, el hogar recibía un importante ingreso mensual.
También la cerca de alambre de púas fue destruida, la casa de la pareja que cuida la finca sufrió serios daños al caerle gigantescas piedras sobre el techo y, por si fuera poco, ahora los gaviones que últimamente construyó la empresa, ya empiezan a ceder muy cerca de esa casa y a empujar la cerca hacia ella.
Así las cosas, se interpuso una demanda millonaria por daños y perjuicios, además de las respectivas denuncias ante Ingeniería Municipal de Arraiján, ante el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Luego de muchas quejas, Ingeniería Municipal y ANAM paralizaron la obra hasta tanto la empresa constructora reparara los daños y construyera muros de contención y gaviones a lo largo de toda la finca.
Sin embargo, el pasado viernes 2 de junio, se reanudaron los trabajos, sin que se repararan los daños. Es más, se están instalando los muros y gaviones (alambre relleno de piedras), pero justo en la línea que divide ambas fincas, sin dejar los cuatro metros de servidumbre pluvial para evitar que ese relleno se caiga otra vez sobre las instalaciones del hogar.
Ingeniería Municipal dio el permiso para reanudar los trabajos, según informaron a este medio el abogado de San José de Malambo, Luis Castilla Bravo y Sor Lourdes Reiss.
ANAM no ha levantado la prohibición, aunque esta información no se pudo corroborar al no lograr contactar al funcionario de esa dependencia, Carmelo Martino.
Peor aún. Ayer este medio hizo una gira al lugar y pudo constatar que ahora la empresa está construyendo el tanque séptico de la barriada, pero aunque lo está haciendo en sus terrenos, introdujo su equipo pesado más de 12 metros dentro de los terrenos de Malambo para abrir una zanja de más de 2 metros de ancho por 2 de alto, justo por donde pasa la quebrada que irriga la finca.
Tanto el abogado Castilla Bravo, como Domingo González, quien cuida la finca, temen que la empresa Intercalifornia, S.A., encargada de la construcción, pretenda que el agua del tanque séptico caiga en la quebrada, dentro de la finca Malambo, de donde toman el agua las pocas vacas que aún le quedan.
De lo contrario, ¿para qué abrieron semejante zanja sin permiso y en terreno ajeno?, se preguntan.
Además, pese a que ha causado más de medio millón en pérdidas, la empresa Intercalifornia, S.A, no ha pagado un solo centavo al Hogar San José de Malambo.
Mientras tanto, hubo que cambiar de lugar las 800 gallinas que quedan porque la galera donde estaban se sigue inundando de lodo. Los estanques de peces ahora son el hogar de cientos de ranas y sapos, al tiempo que la cerca prácticamente ha desaparecido, si bien, Domingo González se las arregla para volver a colocar las estacas a medida que el lodo las tumba.
HAY QUE ACTUAR DURO, SEGUN LA DIRECTORA DE MALAMBO
Sor Lourdes Reiss informó a