Washington- Además de incluir a Panamá en una "alianza estratégica" de cooperación política, económica y cultural con la Unión Europea, el presidente Ernesto Pérez Balladares ha llevado a Río de Janeiro algunos asuntos de orden bilateral, como la celebración de la transferencia del Canal de Panamá.
La cumbre transatlántica, que responde a una iniciativa de Brasil, Francia y España, es la mayor reunión del hemisferio occidental sin la presencia de Estados Unidos desde que en el año 1993 se reunieron los Países No Alineados en Cartagena de Indias, Colombia.
Una de las tareas que estaría en la agenda de Pérez Balladares es aprovechar los encuentros informales que abundan en estas conferencias, para sondear al mayor número posible de sus colegas para determinar si el 10 de diciembre es una fecha óptima para conmemorar la reversión del Canal y los territorios adyacentes a la plena soberanía panameña, fuentes diplomáticas indicaron a El Panamá América.
El presidente panameño también participaría en discusiones que los centroamericanos tendrán con los mandatarios europeos sobre el problema que algunas antiguas potencias imperiales han creado para las economías de Centroamérica, Panamá y Ecuador al otorgar tratamiento preferencial a sus ex-colonias en el Caribe, a pesar de que la Organización Mundial de Comercio (OMC) lo considera una violación de los acuerdos que rigen al libre intercambio comercial, dijeron las fuentes.
Promulgar una amplia participación internacional en las ceremonias del traspaso del Canal, podría haber sido la principal tarea de la presidenta electa Mireya Moscoso, quien asume el poder el 1 de septiembre, pero a último momento la líder arnulfista decidió cancelar el viaje cuando se presentaron problemas de alojamiento y seguridad.
Aunque los Tratados Torrijos-Carter fijan la fecha de la reversión formal del Canal para el 31 de diciembre de este año, fuentes diplomáticas dijeron que el gobierno panameño y otros están considerando el 10 de diciembre, ya que los jefes de Estado y otros funcionarios sin duda prefieren pasar el Año Nuevo con sus familiares y en sus respectivos países, especialmente tratándose de un nuevo milenio.
Se entiende de que además de los presidentes centroamericanos, Pérez Balladares tendría el apoyo del presidente peronista Carlos Saúl Menem de Argentina que hace dos años visitó Panamá, el país que acogió al general Juan Domingo Peron cuando éste tuvo que ir al exilio tras el golpe militar de 1955.
Si Panamá pudiera contar con un buen número de jefes de Estado de la región, además de los centroamericanos, que se comprometan a asistir a las ceremonias a comienzos de diciembre, esto reforzaría la posición de los que en Washington consideran que es indispensable que el presidente Bill Clinton encabece la delegación de Estados Unidos.
De acuerdo con la Declaración de Río de Janeiro que será firmada hoy (martes), los gobiernos de estas dos regiones fijaron las bases de una asociación estratégica basada en el fortalecimiento de las democracias, las leyes internacionales establecidas en los principios de las Naciones Unidas, de la no intervención, respeto a las soberanías, igualdad entre los Estados y sobre todo en apego al respecto de la autodeterminación de los países.
"Estas serán la base de las relaciones entre nuestras regiones", destacó el texto de 123 puntos que fue aprobado el pasado domingo por los cancilleres de las 48 naciones de Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea, y que deberá ser firmado de manera oficial por los jefes de Estado y de gobiernos presentes en esta cumbre de Río.
La declaración también incluye un "plan de acción" que sostiene que América Latina y Europa se colocan como una de las regiones de "mayor florecimiento" en el siglo XXI, esto como resultado del importante proceso en las esferas política, económica y social".
En la parte política, la declaración final incluye una condena a las leyes extraterritoriales, y aunque en el borrador quedó borrado la explícita referencia a la Ley Helms-Burton, está claro que esta fue una iniciativa para expresar la insatisfacción de muchos países con el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba.
En una referencia a los acuerdos económicos que existen en el hemisferio que incluyen a Canadá y Estados Unidos, el presidente anfitrión, Fernado Henrique Cardoso de Brasil aseguró que "Nada de lo que se hace aquí será en detrimento de otros compromisos que nuestros países han contraído en la cuestión hemisférica, notablemente el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA)," una clara referencia a los compromisos contraidos con Estados Unidos en las Cumbres de las Américas de 1994 y 1998.
En unas breves palabras de bienvenida en el almuerzo con el canciller alemán Gerhard Schroeder y el presidente de México, Ernesto Zedillo Cardoso, hablando en nombre de Latinoamérica, declaró: "Nosotros debemos participar más activamente en el nuevo milenio en la reorganización de las esferas de decisión y de poder en el mundo. Vamos a discutir todo como un sólo bloque, no vamos a excluir ningún tema de discusión en todo lo que se refiera a comercio y economía."
También en el campo económico, los gobiernos de ambos lados del Atlántico se comprometieron a impulsar la cooperación internacional y una liberalización comercial de mutuo beneficio como una medida para incrementar la prosperidad y combatir los efectos desestabilizadores de la volatilidad de los flujos comerciales y financieros.
El segundo eje de la agenda, Economía y Comercio, plantea la liberalización del comercio y subraya la importancia de la próxima conferencia de la OMC que se celebra a fines de año en Seattle, Estado de Oregon, y que lanzará la Ronda del Milenio.
No obstante, la cumbre comenzó sin que los resultados más concretos estuvieran a la vista. Aún no se ve claro cuando los países de la Unión Europea y del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay y Chile) lleguen a un acuerdo sobre la fecha límite de las negociaciones sobre una área de libre comercio entre los dos bloques. Se cree que no será hasta el próximo mes de noviembre cuando se establezca el calendario y la estructura de la negociación.
Respecto a la lucha contra el narcotráfico, la UE y los países latinoamericanos y caribeños coinciden en que hay que plantearla desde la responsabilidad común compartida, a diferencia del criterio de las agencias estadounidenses.
La preservación y promoción de las comunidades indígenas, que incluya su derecho a la participación igualitaria, fue motivo de cierta fricción entre Suecia, que quería ir más lejos en la defensa de estos derechos, y México, según informó El País de Madrid.