Según Castillo, quien viajó ayer a Washington, en la audiencia con miembros de la Comisión Interamericana se presentará un total de 10 casos, entre ellos, el de los trabajadores del diario La Prensa que no han sido resarcidos por el Estado; la expropiación y la destrucción de los bienes del primer presidente del Colegio de Periodistas, Alberto Conte, a quien no se le compensó, al igual que las 25 leyes vigentes desde la dictadura que afectan el ejercicio del periodismo y de la libertad de expresión.
Además serán denunciados los dos proyectos de ley que hay en la Asamblea Legislativa, que buscan regular a los medios de comunicación, la comisión que ha nombrado el Ministerio de Gobierno y Justicia, presidida por Jairo Pertuz, que según Castillo, tiene la pretensión de darle más injerencia al Estado sobre los medios, el caso de 95 periodistas demandados, al igual que el del comunicador Blas Julio.
Tras la presentación de estos casos, se espera un pronunciamiento de la Comisión Interamericana.
Rreiteró que los últimos tres gobiernos democráticos han hecho caso omiso a las peticiones de que se derogue toda la legislación restrictiva a la libertad de expresión e información, sin embargo, siguen vigentes las 25 normas legales que están contra la libertad de expresión en Panamá.
"Se trata de decretos leyes, artículos de diferentes Códigos y hasta el artículo 33 de la propia Constitución", destacó.
Manifestó que el panorama del libre ejercicio del periodismo y la libertad de expresión aparece sombrío, debido a que los gobernantes en vez de dar muestras de ponerse al día en materia de legislación democrática, dan pasos para restringir aún más esas libertades.
Alertó sobre una nueva amenaza contra la libertad de expresión, pues ante el pleno de la Asamblea Legislativa se han presentado dos proyectos que igualmente buscan la injerencia del Estado y la aplicación de la censura en los medios.
Esta situación, sostuvo, se ha agravado en los últimos meses debido a que el Ejecutivo nombró una comisión que busca la regulación estatal de los medios de radio, prensa y televisión.
Esto se hace con los buses de la capital. La diferencia es que en la ciudad, suben y bajan personas en cada parada y los que viajan de pie no lo hacen por mucho tiempo, mientras que quienes se trasladan desde el Oeste, no se bajan, sino hasta llegar a la ciudad de Panamá, ya ajados, golpeados y pisoteados, debido a la estrechez de los pasillos.
Pendientes de en qué momento recibirán la señal del agente de tránsito que les detiene para inspeccionar si los ocupantes de su vehículo son pasajeros, los conductores de taxis residentes en el sector Oeste viven cada día momentos engorrosos.
Y es que desde que amanece, más de 12 unidades de policías de tránsito se apostan en Loma Cová, punto clave para el control de los llamados "taxis piratas".
Para los agentes, la labor ha sido "efectiva", ya que en los últimos días las sanciones han sido mínimas debido a que los taxistas están evitando llevar pasajeros para que no se les ponga boletas, que han subido, mediante distintos decretos, de 250 a 800 balboas.
El proceso es el siguiente: Un policía, a 50 metros de la parada, ordena al taxi que se detenga, mientras otras unidades se encargan de hacer la inspección y solicitar los documentos de identidad a los ocupantes, y la licencia del conductor para verificar si llevan o no pasajeros, o si son familia.
Lo cierto es que pese a los controles, los usuarios continúan atentos, para aprovechar descuidos de los policías y abordar un pirata que los transporte a sus trabajos, aunque tengan que pagar más. Si en Arraiján llueve en La Chorrera no escampa.Y si bien, en la tierra de la cumbia y el bollo preñado el asunto no llega al nivel caótico que se vive en lares como Vacamonte, los chorreranos no están para nada satisfechos con el servicio de transporte que reciben.
La Chorrera tiene una flota de 135 buses, 25 de ellos brindan el servicio llamado "de lujo", cuyas características de dos asientos reclinables por hilera, aire acondicionado y ruta expedita por la autopista, los hacen los favoritos de los usuarios, pese a que el pasaje por su uso sube de .65 centésimos a un balboa.
Las otras 110 unidades, conocidas como "buses de lata", dividen la ruta en un 50% que transita por el camino (incluyendo los que prestan el servicio en las rutas internas de La Chorrera) y el resto que transita por la autopista.
Pero específicamente ¿qué es lo que molesta a los usuarios? Las largas esperas en algunas áreas, incluyendo la llegada y salida de la terminal de Albrook; el estado roñoso de algunas unidades vehiculares y el problema para tomar un bus en horas de la noche.
Este medio estuvo en la parada de El Rey, donde se observó por dos horas el movimiento de buses, cuyas salidas se dieron con la siguiente frecuencia: Buses de lujo, cada 15 minutos; de camino, cada 11 minutos y Expresos, cada cinco minutos. La calle de entrada de El Chumical semeja una procesión cuyo destino final es la parada de buses. Sus residentes demoran entre media y una hora esperando un bus. La mayoría hace transbordo y se sube a uno de El Puerto, para bajarse en la entrada de Ciudad Vacamonte. Allí hacen penitencia, mientras sigue la espera.
El Panamá América observó que en este punto, el usuario que no hace transbordo, no le queda más esperar y llegar tarde a su trabajo.
Boris Avila, usuario del sector, llevaba 35 minutos esperando su transporte. Este medio esperó más de 15 minutos más, pero no llegó uno.
A veces la concesionaria Transporte Vacamonte, S.A. envía tres buses en el lapso de una hora, según informan los usuarios, y lo mismo ocurre en El Valle de Arraiján, a medio kilómetro de El Chumical, en la carretera hacia el Puerto de Vacamonte.
En esta área se observó un colegial que llegó a recoger pasajeros (un pirata). Al detenerse, se formó una corredera para tratar de llegar primero y lograr un puesto.
En Ciudad Vacamonte pasa otro tanto. Decenas de residentes caminaban desde las calles transversales hasta la parada de Residencial La Floresta para tratar de abordar un bus, pero éstos, aunque pasaban en intervalos de unos cinco y siete minutos, iban tan repletos, que ni siquiera paraban.
Se observó que, pese a la presencia de un policía de tránsito en la entrada de Ciudad Vacamonte, los usuarios logran abordar vehículos particulares y taxis pirata.
Este servicio ha mermado debido "al hostigamiento que tiene el tránsito", según los residentes. De hecho en la entrada de Ciudad Vacamonte, casi al frente de la entrada de La Floresta, se aposta un agente policial que dirige el tránsito en la mañana y aunque no detiene a los piratas, muchos no se atreven a llevar pasajeros por temor a una boleta. Allí se forma un tranque debido al aumento de la población en los últimos años.
Las caras de desesperación de los usuarios, en las que también se reflejaba la ira cuando notaban que el transporte ni siquiera paraba porque no había "cama para tanta gente", como dice la canción, fue la nota del día.
Las paradas de Calle Tercera (Ciudad Vacamonte), las de El Tecal y la entrada de La Floresta estaban tan repletas que parecía que en cada una se celebraba una festividad, con la diferencia de que ningún invitado parecía divertirse, sino todo lo contrario.
Así fue hasta las 7:30 de la mañana aproximadamente, cuando comenzaron a desocuparse y el flujo disminuyó.
Los buses observados tenían las llantas lisas, en su mayoría. Unos se notaban cómodos, pero otros se veían destartalados y necesitados de una mano de pintura.
Todos, sin excepción, pasaron completamente repletos, con pasajeros parados, desde las 6 de la mañana hasta las 7. En algunos, los usuarios iban sentados en el motor, al lado del conductor.
Durante la primera media hora de observación, hasta las 6:30 a.m., la fluidez de los buses fue en proporción mayor que durante el resto de las dos horas. En la primera media hora se detuvieron en esa parada 22 buses.
Mientras que en el resto de las dos horas la afluencia de unidades fue mucho menor, observándose intervalos de hasta 15 minutos para que transitara un transporte y otro.
En la primera hora la parada estuvo atestada de pasajeros llegando a superar las 40 personas. Muchos estudiantes de colegios de la capital a esa hora aún permanecían en Vista Alegre.
La mayoría de los usuarios utilizaron el servicio colectivo de buses, aunque muchos intentaron sin éxito detener los piratas, pero ya iban llenos. Sólo unos seis usuarios pudieron abordar piratas particulares que se detuvieron en la parada para recoger pasajeros.
Un taxi encendió luces y pitó varias, tratando de recoger pasajeros, pero nadie abordó la unidad, debido a que los usuarios saben que los detienen a la altura de Loma Cová, si llevan pasajeros.
Los usuarios prefirieron utilizar más la ruta Ciudad del Futuro- Autopista, cuyos buses circularon con bastante fluidez durante la primera hora. No obstante, los buses de Chorrera- camino y Capira, aunque pasaban con asientos vacíos, no eran abordados.
Una usuaria consultada manifestó que los buses de Capira , Chorrera y Vista Alegre son los que más tiempo demoran en el camino, tomando a veces hasta más de una hora para llegar a la capital.
La usuaria, que tiene 17 años de residir en Vista Alegre, denunció que los buses de su barriada todo el tiempo han prestado mal servicio y las unidades siempre han circulado en mal estado.
"Usamos los piratas porque el servicio que brindan los autobuses es pésimo, no quieren usar la autopista y se detienen en todas las paradas", comentó.
Manifestó que los usuarios no entienden por qué la ruta Vista Alegre no habilita un bus en la mañana para que vaya por la autopista y otro a las seis de la tarde por la misma ruta.
El bus de la ruta Chorrera - Panamá, con placa 1705, se negó a llevar a estudiantes de escuela primaria que estaban en la parada, cerrándoles las puertas.
Los buses de la ruta Vista Alegre pasaban bastante llenos de pasajeros debido a que ya habían hecho un recorrido interno por las barriadas residencial Nuevo Arraiján, Altos de Nuevo Arraiján, Los Pinos y Chapala.
No obstante, los de la ruta Vista Alegre que salían del residencial Vista Alegre viajaban hacia la capital con pocas personas. Algunos sólo con seis en buses de 55 pasajeros.
De 7:00 a 8:00 a.m. la afluencia de buses fue menor y los intervalos de demora superaban los 10 minutos entre uno y otro bus, aunque la cantidad de pasajeros era menor en ese tiempo.
El bus de la ruta Ciudad del Futuro con placa 8B 2982 bajó a los pasajeros en la parada del Rey para que abordaran otro de la misma ruta con placa 8B2742. Eran unos 10 usuarios. El Panamá América abordó cuatro buses al azar de la ruta Ciudad del Futuro-Panamá.
El recorrido para realizar el estudio sobre esta ruta comenzó a las seis de la mañana. Las unidades de Ciudad del Futuro cubren varias barriadas de Nuevo Arraiján: San Gabriel, Hato Montaña, El Palmar, San José y Ciudad del Futuro.
Para ofrecer alternativas a sus usuarios se lleva a cabo un itinerario de cobertura de salida desde las distintas barriadas, en un lapso aproximado de 12 minutos entre un bus y otro, con el fin de "recoger" a los pasajeros de las distintas paradas a lo largo de la Interamericana.
El día que se realizó la observación de campo, se contaba con unos 35 autobuses para brindar sus servicios en las áreas mencionadas.
Se observó que con un intervalo de unos tres minutos pasaron buses de las rutas Capira, Ciudad del Futuro y La Chorrera, pero no todos paraban y se limitaban a cerrar las puertas cuando veían un agente de tránsito.
Varios de ellos tenían los asientos raídos, rayados y cortados en el borde, lo que puede dañar la ropa y medias de las pasajeras.
De los cuatro buses observados en esta ruta, uno tenía la puerta de emergencia obstruida con una llanta de repuesto.
Durante el recorrido, fue notoria la presencia de efectivos policiales en diversas paradas de autobuses, cosa que no sucedía antes a lo largo de esta ruta.
Un agente de tránsito, que advirtió la presencia de este medio en el área, y que con cierta curiosidad preguntó: ¿es usted fiscal de tránsito?, opinó que el problema de los tranques vehiculares, la deficiencia en el transporte colectivo y la aparición de los taxis piratas, podría disminuir o desaparecer si se realizan cambios en los horarios de trabajo. Del sondeo realizado en la ruta de autobuses de Nuevo Arraiján-Panamá se pudo detectar que desde las 6 hasta las 7:30 de la mañana, la mayoría pasan llenos: Hay que caminar varias cuadras hasta la salida para conseguir un puesto cómodo, de lo que se colige que la oferta no es suficiente para los pobladores del lugar.
El trabajo de análisis y observación sobre la base de un sondeo, abordando los autobuses, se inició a las seis de la mañana, por lo que fue necesario caminar hacia la entrada principal, a la altura de Calle primera, donde se abordó el bus con placa B2208, el cual se llenó en calle tercera y dio la vuelta, sin realizar todo el recorrido por las once calles de Residencial Nuevo Arraiján.
Este bus tenía los asientos modificados porque son pequeños, las llantas estaban medio lisas, la gente iba parada y no tenía música.
Al llegar a la entrada de la barriada bajamos del bus para esperar otro y realizar el mismo recorrido, empero, debido a la demora más de 15 minutos, hubo que caminar para abordarlo.
Así, se repitió el ejercicio, con los mismos resultados: Los usuarios hacen un ejercicio matinal al caminar varias cuadras para abordar una unidad vacía. Si no lo hacen, deberán viajar parados hasta la capital, incluso con niños cargados muy cerca de la puerta, lo que constituye un peligro para sus vidas.
A esto se suman los asientos dañados y las llantas lisas de varios autobuses. Los conductores o escuchaban música o noticias.
La hora donde la demanda de buses no satisface al usuario es entre las 5:30 y 7:30 de la mañana.
En la mayoría de los casos las personas tienen que caminar varias cuadras para lograr un puesto vacío en los buses.
Muchos ciudadanos prefieren caminar hasta la entrada de la Interamericana para seguir tomando vehículos particulares.
Durante 15 minutos que este medio estuvo en la vía Interamericana solamente pasaron tres autobuses para La Chorrera, dos de la ruta Panamá-La Chorrera y uno de Capira, los cuales iban llenos.
La mayoría de los conductores de la ruta Nuevo Arraiján-Panamá visten adecuadamente (pantalones, zapatos) y estaban aseados.