Durante cinco días estos comunicadores sociales se unieron en un gran debate a favor de proteger y salvaguardar el principal recurso natural de la Tierra con miras a emprender una labor informativa que sea beneficiosa en materia ambientalista.
Periodistas de medios centroamericanos, tanto de prensa escrita, televisiva y radial, así como de organismos de conservación de Nicaragua, Panamá, Costa Rica, México, Honduras, Belice, El Salvador y Guatemala, aprobaron la "Declaración del Lago de Izabal", el más grande recurso hídrico del referido país.
A través de ponencias, prácticas de campo, reflexiones y un constante intercambio de ideas, los comunicadores sociales también consideraron integrar su trabajo en los procesos que tienen que ver con el agua dulce como materia ambiental en general.
Coberturas que reflejen un pensar global y un actuar local, promover constantemente la incorporación de notas ambientales en la agenda de los medios de comunicación y reactivar la Red de Periodistas Ambientales de Mesoamérica, fueron los otros puntos que acordaron los profesionales de la palabra y la pluma.
Este taller fue organizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Centroamérica), con el apoyo financiero del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania. Además, con el apoyo logístico del Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala (CALAS).
Cabe destacar, que el encuentro forma parte de un proceso de capacitación para periodistas en temas ambientales, que se ha desarrollado durante los últimos dos años en coordinación con el proyecto para la consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano, la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).
Debido a que los medios de comunicación juegan un papel importante en el acontecer diario del ciudadano, era imprescindible acercar a parte de sus representantes a la triste realidad que se nos cierne en un futuro, sino se contribuye a la sustentabilidad de los recursos hídricos en la región de Mesoamérica.
Por ello, temas como la contaminación, falta de políticas en la materia, la irresponsabilidad de ciertos sectores, el manejo inadecuado de los recursos naturales y cómo la prensa puede ayudar con sus informaciones a educar a la población, entre otros tópicos, fueron analizados a profundidad por los participantes de este taller regional, precisamente en este Año Internacional del Agua, declarado por las Naciones Unidas, y a tan sólo 48 horas de la publicación de esta nota para que se celebre el Día Interamericano del Agua, que se registra el primer sábado de octubre de cada año.
Lo que se buscaba con esta capacitación era desarrollar nuevos conceptos que le ayudarían al comunicador al momento de transmitir mensajes a la sociedad en lo que a gestión ambiental se refiere.
La capacitación abarcó un compendio generalizado de lo importante que es cuidar del agua dulce, vital líquido que está rumbo a acabarse si no se toman las precauciones pertinentes ante la escasa visión de los hombres, principalmente por obtener beneficios económicos o por satisfacer sus necesidades personales.
Se habló de la falta de presupuesto estatal para mantener en óptimas condiciones un sistema de agua potable y consecuentemente proteger de los peligros a los afluentes que dotan de este líquido a la población.
Del mismo modo, se debatió sobre la necesidad de establecer e internacionalizar una cultura de pago por el servicio, de la falta de una Ley General de Agua y Saneamiento en la mayoría de los países centroamericanos, del desinterés de los políticos por el tema, pero sobre todo del hecho que se está matando las cuencas, lagos y ríos, y de los efectos que trae la contaminación del agua dulce como son las enfermedades.
Los Tratados de Libre Comercio en la región igualmente fue tema de debate, por el impacto que estos acuerdos traerían al sector agropecuario y así mismo otros convenios como es el Plan Puebla Panamá, donde el tema del agua está excluido, porque afectaría los intereses de grandes poderes económicos.
Se debatió sobre las conflictivas privatizaciones del servicio de agua potable, así como el casi nulo aporte de grandes industrias en la conservación del medio ambiente y cómo las concesiones para explotar un recurso en particular afecta a otro y perjudica a la población.
Para aclarar esta serie de temas, los organizadores del taller trasladaron a los participantes a una serie de puntos estratégicos en Guatemala con la finalidad de vivir la teoría, a través de la experiencia de campo. Fue así que se realizó un recorrido en transporte terrestre por las riberas del Río Motagua, para que se pudiera observar este principal afluente de la ciudad, el cual está fuertemente contaminado por la gran cantidad de aguas servidas e industriales de las comunidades y empresas establecidas en sus laderas, así como de cualquier otro tipo de descargas que van a dar a este importante recurso hídrico del país.
La Sierra de las Minas, la segunda área protegida más grande de Guatemala, igualmente fue admirada por los periodistas, quienes en reiteradas oportunidades recibieron explicaciones sobre esta cadena montañosa que posee una gran diversidad biológica.
Del agua que se genera de esta sierra depende parte del desarrollo de la agroindustria que se realiza en los valles del Motagua y el Polochic y en sus ríos se concentra el potencial más importante de generación hidroeléctrica para el país, según se desprende de publicación promocional.
El Lago de Izabal, como dijéramos es el más grande de Guatemala, también fue recorrido en lancha, apreciándose su majestuosidad y rica belleza natural, amenazada por las intenciones de otorgar concesiones petroleras y mineras en la región, por lo que un grupo de ambientalistas y moradores del área, han iniciado una lucha "sin cuartel" para impedir que sea contaminado por estas actividades.
En la comunidad de El Estor, en el departamento de Izabal, los comunicadores conversaron con líderes comunitarios sobre las gestiones que se efectúan en defensa de su principal recurso. Mientras que unos conversaban con la Asociación Estoreña para el Desarrollo Integral sobre este problema, otro grupo visitaba una maravilla natural llamada Boquerón, un sitio adecuado para hacer ecoturismo. La experiencia ayudó en gran medida a enriquecer los conocimientos adquiridos hasta el momento en el taller, al tiempo que se estaba en contacto con la propia naturaleza en todo su esplendor.
A lo largo del taller, las charlas y debates permitían que se fueran aclarando puntos y sacando conclusiones para poder mejorar la faena periodística. Finalmente, luego de cuatro días de explicaciones, la convivencia permitió realizar un ejercicio entre los periodistas para incentivar su creatividad y ofrecer resultados con todos los datos obtenidos.
La dinámica consistió en que los profesionales de la pluma asumieran el papel de empresarios, científicos, representantes de gobierno y de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de periodistas propiamente dicho con el propósito de demostrar qué harían si tienen que afrontar un problema que afectaría al medio ambiente. La experiencia fue espectacular: los protagonistas no sólo reflejaron lo aprendido, sino demostraron la realidad que a diario tienen que vivir en el ejercicio de su profesión.
Del mismo modo, redactaron consideraciones que fueron recogidas por los organizadores del evento y que destacaban aspectos tales como tener una mayor conciencia ambiental, no satirizar la información, la necesidad de una especialización periodística en materia de ambiente, buscar que los editores y dueños de medios se interesen en informaciones de este tipo, la dificultad que se encuentra cuando se trata de abordar a una fuente informativa sobre el campo, que las agrupaciones ambientalistas sepan vender sus informaciones, la necesidad de reactivar una red de periodistas ambientalistas y primordialmente que el tema del agua sea objeto de una participación ciudadana.
Este taller tuvo una gran aceptación por parte del grupo participante, no sólo por la receptividad del tema que había reunido a los comunicadores sociales, sino por la gran interacción que se suscitó entre los participantes.
Cinthya Flores, oficial de Comunicaciones de WWF-Centroamérica, lo define como "un encuentro que nos llenó de energía y enseñanzas, con seres humanos como ustedes, que destinaron seis días de su mundo profesional y personal para compartir, aprender, cuestionar y explorar nuevas posibilidades de crecimiento como periodistas y personas".