Han caído 364 hojas del calendario 2005 y en nada parecen haber cambiado las calamidades de la ciudad. Los panameños tienen que ingeniárselas para viajar en un autobús, conducir por calles dañadas, transitar por retazos de aceras cuando las hay, y esquivar la basura cuando caminan.
Los tranques vehiculares parecen haber empeorado y en el debate está la lucha contra los delincuentes.