San José, Costa Rica.- Una sanción moral contra el Gobierno de Panamá, la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA) y el Banco Mundial, solicitó ayer ante el Tribunal Centroamericano del Agua en Costa Rica, Félix Wing, en representación de la Fundación para la Libertad Ciudadana.
Pidió además que se detenga la construcción de las islas del proyecto Punta Pacífica por los efectos dañinos que causará a la Bahía de Panamá a través de la descarga indiscriminada de contaminantes sobre el principal cuerpo de agua de la ciudad capital y comunidades aledañas.
Wing argumentó en el Tribunal, que el juicio contra el Gobierno panameño se debe a que éste ha seguido permitiendo que se deteriore aún más la Bahía de Panamá y permitió que con la construcción del Corredor Sur se perjudique a diversas comunidades ubicadas a largo de su recorrido.
Explicó que también se llevó a juicio a ICA por la mala gestión en la ejecución del Corredor Sur, los rellenos efectuados en el área cercana al antiguo aeropuerto Marcos Gelabert y la próxima construcción de dos islas con futuros proyectos ya publicitados de comercios, edificios y residencias.
Se enjuició también a la Corporación Financiera Internacional, brazo ejecutor del Banco Mundial, por facilitar los empréstitos a ICA para construir los proyectos, pese a que se preveían los daños ambientales que podrían ocasionar.
Además de Wing, el experto argentino en asuntos ambientales, Pablo Bereciartúa, en representación de la firma Phillips, Williams y Asociados (PWA), expuso los conceptos técnicos por los cuales no es recomendable hacer más rellenos en la bahía.
Como testigos en el juicio participaron Aurora de Robinson, Edilma González y Gloria de Castillo, voceras de las comunidades perjudicadas con los proyectos.
Durante el juicio, que se prolongó por espacio de más de dos horas, los demandantes expusieron ante nueve miembros del jurado y tres jueces del Tribunal Centroamericano del Agua, las razones por las cuales decidieron demandar a las tres instancias.
Preparados con más de 15 kilos de pruebas, fotografías, gráficas en movimiento y fijas, mapas, una bandera panameña y una pancarta que decía: "ICA, haz las islas en Acapulco", los cinco exponentes panameños se propusieron demostrar los daños y perjuicios ocasionados a miles de compatriotas por parte de la empresa concesionaria de los proyectos.
Fotografías del tramo marino del corredor, del pedraplén, de las costas de Panamá Viejo colmadas de sedimentos, así como pruebas de laboratorio que demuestran el índice creciente de coliformes en el agua y manglares, fueron presentadas ayer.
Tanto el técnico argentino, como los representantes panameños hicieron énfasis en el temor de que la bahía, que ya rebasa los límites de contaminación permitidos internacionalmente, se convierta en un gran reservorio de desechos cloacales sedimentados en el fondo, con el consiguiente peligro de transmisión de enfermedades por bacterias.
Puntualizaron además que, mientras el Gobierno enfatiza la necesidad de sanear la bahía, al mismo tiempo se pretenda "empeorar lo que ya estaba mal", lo que denota una falta de coordinación en cuanto a políticas ambientales en el país.