El Movimiento 10 de Abril (M-10), integrado por indígenas de la Comarca Ngäbe-Buglé que se oponen al desarrollo del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco de la empresa GENISA, que se pretende construir en la cuenca del río Tabasará, solicitó elevar el tema como “urgente” ante la comisión “ad hoc” que nombró la Asamblea Nacional para analizar la legislación minera.
La petición, dirigida a la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales de la Comarca Ngäbe-Buglé y de los Campesinos, incluye la presencia de la ministra de Gobierno, Roxana Méndez.
Los indígenas alegan que el estudio del impacto ambiental confeccionado para el proyecto, cuya vigencia es de solo dos años, expiró en mayo del 2010, por lo que los trabajos que ejecuta GENISA están fuera de la ley.
El documento lleva la firma del presidente del M-10, Ítalo Jiménez, y destaca en uno de sus puntos que la obra se lleva a cabo sin tomar en cuenta a las comunidades indígenas y campesinas que resultarán afectadas en forma directa por un embalse que les inundará sus tierras, viviendas , escuelas, iglesias y comunidades.
Por su parte, Cecilio Guerra, presidente del Congreso General Ngäbe, manifestó que tienen toda la intención de incluir la situación en la agenda de trabajo.
Guerra reconoció que aunque el tema no está dentro del proceso de conversaciones que mantienen con el Gobierno, ya existen voces de diputados y funcionarios que no quieren tratar el tema de las hidroeléctricas.
Sin embargo, advirtió que los proyectos que están en marcha deben suspenderse en todo el territorio de las comarcas y otras áreas afectadas.