Los candidatos a la Rectoría de la Universidad de Panamá, Eduardo Flores y Edgardo Molino Mola, solicitaron ayer a la actual administración de la casa superior de estudios que presente un informe “exhaustivo” de todas las tierras que se alquilaron, vendieron o entregaron en concesión.
Flores dijo que nunca se consideró para las ventas de esas tierras las necesidades de crecimiento que tendrá la universidad a futuro y que “solo se pensó en las carencias inmediatas de dinero”.
“Por eso sostengo que una decisión trascendental como la de ventas de propiedades de la Universidad de Panamá debió ser sometida a una consulta más amplia en el Consejo General y en el Consejo Administrativo, que es un grupo muy cerrado. Verdaderamente esto es una desgracia, esto es inaudito”, comentó Flores tras conocer los detalles de todas las tierras que perdió la institución de educación superior.
Ayer, García de Paredes salió en defensa de su gestión y dijo que no fue él quien aprobó la venta y alquiler de estas tierras, ya que todo se decidió en el Consejo Administrativo y que cada venta, remate o concesión fue a un acto público que cumplió con todos los requisitos.
“Estos son señores que no conocen cómo funciona la institución. El rector no vende ni alquila nada. Todo tiene que hacerse a través del Consejo Administrativo de la Universidad, que es al que le corresponde tomar decisiones”, sostuvo García de Paredes.
Agregó que con las tierras cercanas al aeropuerto de Tocumen se hizo todo un proceso de evaluación y se vendieron por 109 millones de dólares.
“Todavía no se ha cerrado esa venta, pero solo lo puede autorizar el Consejo Administrativo”, dijo el rector.
Sobre el caso de la venta de tierras en Río Hato, García de Paredes añadió que fue un remate público que también cumplió con todas las normas.
“Lo que ellos dicen (Flores y Molino Mola) es falso. Son gente muy atrevida, desesperados porque ellos no pueden ganar una elección y en la universidad buscan toda clase de noticias que son falsas completamente, porque todo se hace a través de actos públicos”, concluyó.
En los últimos años, la Universidad de Panamá entregó 496 hectáreas de tierras en ventas directas, remates y otorgamiento de concesión a empresas privadas y del Estado.
Todas las decisiones fueron aprobadas por el Consejo Administrativo que integran 20 personas afines al rector Gustavo García de Paredes.
La facultad de Ciencias Agropecuarias es la más afectada con estas decisiones, ya que parte de sus operaciones de campo y proyectos de investigación se encontraban en estas tierras.
Una de las firmas que se benefició con una concesión de 21 hectáreas de tierras de la Universidad de Panamá fue Empresas Bern, que debe pagar 41 mil dólares mensuales durante un período de 40 años.