"Parece que los ánimos se han desatado y que hay una violencia social general, pero particularmente dirigida hacia la mujer, con crímenes abominables", declaró Moreno a Panamá América.
Opinó que el problema se acentúa por la falta de respuesta del Estado para los programas de prevención, dando como resultado un incremento de las denuncias por golpes a mujeres, con más de 700 casos atendidos en el Hospital Santo Tomás este año.
Moreno hizo un llamado a las autoridades gubernamentales panameñas para que se cumpla con los convenios internacionales sobre combate a la violencia doméstica.
Recordó que el único lugar donde hay centros de atención es la provincia de Panamá, específicamente en el Ministerio de Salud y el Instituto de Medicina Legal.
"Estas entidades dan la atención médica o se lleva una ficha de registro sobre denuncias o sospechas de situaciones de violencia, aunque se ven pocas sanciones", puntualizó Moreno.
A su criterio, hay que buscar la respuesta al problema de la violencia doméstica "en la prevención" y por el otro lado, "fortalecer" los centros de atención en cada una de las regiones del país.
Moreno dijo que además hay que reforzar la capacitación de funcionarios de las instituciones que atienden este tipo de denuncias, como las corregidurías, personerías y Ministerio Público.
La razón, señaló Moreno, es porque cuando la mujer va a poner una denuncia, inclusive, cuando está en riesgo de sufrir una agresión, la Policía no aparece, alegando que "no están autorizados" para ir a atender esa clase de casos.
"Por eso es que hay desenlaces fatales, donde las víctimas ya habían presentado denuncias ante lo que los corregidores, pero sólo se limitan a expedir una boleta de protección, que no sirve para nada", sentenció.
La Ley 27, del 16 de junio de 1995, tipifica como delito la violencia intrafamiliar y el maltrato a menores, además especifica las sanciones por casos de incesto, violación, estupro, actos libidinosos y corrupción de menores.
Esta legislación incluye los síntomas psicológicos consecuentes de agresiones intrafamiliares, entre los que se encuentran neurosis post-traumáticas, fobias, personalidades depresivas, psicosis, reacciones ansiosas, jaqueca y pérdida de la autoestima.
Los casos de violencia doméstica son una tendencia de la cultura machista, que se perfila más en la agresión del hombre hacia la mujer, declaró el sociólogo Alexander Castillo.
"Los últimos hechos de sangre contra mujeres demuestran una deformación de las estructuras de poder a partir del orden económico social, que crea una inestabilidad en los hogares", indicó Castillo a Panamá América.
Añadió que a esa situación hay que sumarle la influencia de los medios de comunicación, en los que se propagan programas extranjeros que inculcan una "subcultura" plagada de antivalores, con un "alto contenido nocivo" que propicia "conductas alienadas y deformadoras" en la sociedad.
- Es falso que a las mujeres abusadas les guste que les den golpes y que disfruten al ser maltratadas.Tampoco es cierto que las mujeres de clase media y alta no son tan maltratadas como las mujeres pobres.También es falso que las mujeres de sólo ciertos grupos étnicos o raciales son más maltratadas que otras.