En las audiencias por el juicio que por el asesinato de monseñor Jorge Altafulla no hay lugar para mancillar la fama ni el nombre de la Iglesia, sino para decir la "verdad, toda la verdad y nada más que la verdad", se afirmó ayer en la nota editorial del Semanario Panorama Católico, voz oficial de la Iglesia Católica.
A través de la nota editorial, la Iglesia pregunta ¿qué razón hay en hacer juicios sobre la Iglesia, cuando de lo que se trata es de juzgar un crimen?
La Iglesia plantea, además, que "no todos sus miembros son santos, y no todos son diablos" y se explica que la Iglesia como sacramento y pecadora en la dimensión de la carne, es pueblo de Dios congregada en ella, y que actúa en el mundo como portador de las promesas divinas.
Plantea que pretender traer la Iglesia a menos "por causa de estrategias y tácticas basadas en cierto modo de practicar la abogacía es un acto que poca justicia le hace tanto a la Iglesia, que es víctima, como al victimario en este caso".
El editorial no menciona el nombre de Marco Manjarrez, asesino confeso del padre Altafulla, pero hace alusión a él y lo identifica como el "victimario", quien, al igual que Monseñor, "también era" miembro de la Iglesia, y en el futuro "lo será si en el fondo de su corazón así lo quiere".
En lo personal, José Raúl Mulino descarta cualquier posibilidad de formar parte del gobierno de Torrijos, porque es fiel creyente del que gana una elección, gobierna con los que contribuyeron a ese triunfo.
No obstante, considera que el futuro de Solidaridad dependerá en gran medida de una postura independiente, siendo una oposición coherente y responsable al nuevo gobierno.
Mulino dijo que Solidaridad, que recibió el respaldo de casi medio millón de votantes, se apresta a un proceso de administrar ese crecimiento con mucha prudencia, pero introduciendo cambios a lo interno del gremio.
Según Mulino, estos cambios van dirigidos a convertir a Solidaridad en una agrupación con futuro, democratizándolo y dándole proyección nacional.