“Power”, conductor del bus de la ruta Santa Librada, fue chofer de El Valle por más de un año. Allá lo recuerdan como “un muchacho bueno que jamás tuvo problemas con nadie”. Hoy se le acusa del atropello y fuga de la joven Ilka Chérigo, pero para Ovidio Bonilla, su amigo, “eso no puede ser posible”.
A juicio de Bonilla, quien es también presidente de la ruta de El Valle, se trata de una situación confusa, sin embargo, él puede dar fe de que Juan Carlos Quirós, de unos 28 años, no estuvo involucrado en “situaciones de velocidad o regatas... boletas como cualquiera, sólo eso”.
Rosa, secretaria de la piquera, coincide con Bonilla. Mientras revisa el expediente del joven para confirmar a El Panamá América el tiempo que los acompañó, manifiesta “que yo recuerde, en más de un año, no discutió con sus compañeros ni nada parecido”.
Juan González, presidente de la Piquera de Transportistas de Santa Librada - Santa María S.A. (TRANSANLIMA), es de un criterio muy particular.
Cuando todo ocurrió él estaba de viaje. Al regresar fue informado por las autoridades de Tránsito, posterior a un análisis, que el bus de Santa Librada conducido por “Power” no era el responsable del asesinato.
“Se nos dijo que la muchacha se bajó y al momento de cruzar la vía por delante del autobús de esta piquera se encontró que otro bus iba rebasando el nuestro y la embistió. Es así como el Tránsito liberó el vehículo de aquí aduciendo que no tenía nada que ver y que había que localizar el segundo implicado”, explicó y al tiempo dice: “la conducta de Juan Carlos en esta piquera es ejemplar”.
No obstante, el asunto, a su juicio, es aún más sencillo. “Lo que sucede es que la Autoridad del Tránsito (ATTT), al no tener a ciencia cierta la identidad del conductor responsable y carecer de una respuesta para la ciudadanía, culpa al chofer de TRANSANLIMA, “lo que es irresponsable de su parte”.
Mencionó además que al conocerse el accidente él mismo puso a disposición de los medios de comunicación y las autoridades el autobús para que se tomaran fotos y se corroboraran los datos pertinentes, “ahora se dice que se montó un operativo para dar con el paradero del chofer y del bus y no entiendo para qué..”
Otra versión que maneja González es que al ser atropellada Ilka su cuerpo fue a dar al paño contrario al que transitaba el vehículo de “Power”, lo que fue revelado por las propias autoridades.
“Es necesario un trabajo conjunto con la ATTT, porque hacemos lo que se puede con los conductores que no se comportan como es debido, pero requerimos un trabajo entre esta empresa y las autoridades”.
Entre las normas que procuran mantener, González subrayó el importante papel del cuerpo disciplinario, encargado de la aplicación de sanciones si se violan algunas disposiciones.
En el caso de TRANSANLIMA, cuentan con un chequeador cuya investidura lo coloca “como la máxima autoridad dentro del patio”.
Es él quien da la partida (el zarpe), el itinerario, la frecuencia de hora. “En otro punto no muy distante hay otro fiscal de ruta, como se les denomina y un puesto de policía, ambos pagados por la empresa. A este último corresponde la verificación de licencia, entre otros datos.
Por otro lado, el presidente de la piquera de Santa Librada añadió que los cerca de 100 buses que laboran para esta empresa tienen dos choferes.
A este organismo disciplinario pertenece Carlos Quintero, fiscal. “Me encargo de corregir los desórdenes y tratar de evitar los malos comportamientos de los choferes. Se aplican suspensiones por mal trato a los usuarios, no usar uniforme, no reportarse”.
“Power”, específicamente, es de esos conductores que para Quintero “ha marcado el paso como chofer en más de seis meses en esta ruta. Nunca lo he sancionado”.
La tarde de ayer el propietario del vehículo involucrado, de apellido Malavé, rendía indagatoria en la Fiscalía.
Desde allí, vía telefónica, dijo a El Panamá América que en cuatro meses de manejar su bus, “Power” no se ha portado mal. “Es un buen tipo que vive con su esposa y dos hijos”.