Nación

Plan de ecoturismo respetará criterio de especialistas


Washington-. El presidente Ernesto Pérez Balladares inició ayer martes, una visita de dos días a esta capital con el fin de destacar las bondades de la belleza natural de las selvas tropicales panameñas y promover así un interés turístico hacia la república ístmica, que vaya más allá de la atracción que la extraordinaria obra de ingeniería que es el Canal tiene para millares de visitantes de todo el mundo.
Al arribar su avión al aeropuerto nacional Ronald Reagan, el mandatario acompañado por su esposa, Dora Pérez de Balladares, se trasladó a la residencia del embajador Eloy Alfaro para asistir a un almuerzo con representantes de revistas científicas y de la industria turística.
La llegada de Pérez Balladares y una reducida comitiva se produjo tras una noche de aparente incertidumbre de que si se cumplía la visita, ya que ayer se había suspendido el viaje debido a que el mandatario todavía sufría de una influenza, que ha atacado un amplio sector de la población de la capital panameña.
"El presidente decidió que no podía dejar de cumplir con el nutrido programa que se había preparado para promover su plan de turismo ecológico y científico", comentó a este corresponsal el embajador Alfaro, quien recibió a Pérez Balladares en el aeropuerto.
El acto principal al que asistió el mandatario, se realizó ayer en la noche en la sede de la Smithsonian Institution, una prestigiosa dependencia autónoma del gobierno de Estados Unidos, que es responsable de los principales museos de la capital así como de varios proyectos científicos alrededor del mundo.
Mañana, Pérez Balladares visitará el "Amazon Science Center", un proyecto ecológico que el Banco Mundial maneja junto con el Zoológico Nacional, otra actividad de la Smithsonian.
En la noche también será el huésped de honor en un agasajo que le brindará Alfaro en la residencia de la embajada, junto con miembros de la comitiva presidencial, que integran, entre otros, el ex-canciller Fernando Eleta, el empresario hotelero Herman Bern y el administrador del Canal, Alberto Alemán. El canciller Jorge Eduardo Ritter, quien llegó anoche para hablar ante una sesión protocolar del Consejo Permanente de la organización de los Estados Americanos (OEA), no asistió a la cita porque tuvo que regresar a Panamá después de pronunciar su discurso.
Ayer durante el almuerzo en la residencia de Alfaro, algunos de los colaboradores de revistas como "Science" y "Smithsonian" cuestionaron en qué medida la industria hotelera, cuyo fin esencial es ganar dinero, se presenta como un socio confiable de los grupos no gubernamentales dedicados a la protección del medio ambiente, según uno de los asistentes.
La respuesta vino de inmediato de Anthony Coats un prestigioso científico y alto funcionario de la Smithsonian Institution que observó los trabajos que Bern está realizando en el Gamboa Tropical Rainforest Resort.
"Evidentemente se está imponiendo el criterio de los científicos y ecologistas que lo asesoran", aseguró Coats, informó a El Panamá América uno de los comensales ya que el almuerzo estuvo restringido por la Smithsonian sólo a "periodistas científicos".
Según el informante, Coats presenció una discusión entre los arquitectos que querían rellenar un lago para poder construir un sitio de estacionamiento para automóviles.
"Cuando los ecologistas informaron a Bern que si rellenaba el lago se perderían una veintena de especies de sapos, éste no sólo prohibió que se tocara el lago sino que propuso crear un pequeño zoológico para exhibir las diferentes especies de vida lacustre".
Bern, que fue el centro de controversia ambiental cuando su empresa construyó el Miramar International quebrando la vista panorámica de la Bahía de Panamá con dos enormes torres, reconoce que ha cambiado su actitud frente a la naturaleza.
"No es lo mismo estar construyendo una atracción turística en medio de la selva tropical que añadir un hotel más en el centro comercial de Panamá", dijo en defensa de su primera obra en una breve conversación con este corresponsal en un agasajo que el representante permanente de Panamá ante la OEA, el embajador Lawrence Chewning Fabrega, ofreció a Ritter después de la sesión protocolar.
"Le puedo asegurar que todos los detalles del "resort" de Gamboa los estamos consultando con los asesores de la Smithsonian y otros expertos porque el tipo de turismo ecológico que se está planeando puede cambiar el futuro cultural y económico del país".
Según el embajador Alfaro, Pérez Balladares "gozó" de la discusión durante el almuerzo, al que también asistió Ira Rubinoff, director del Instituto de Investigaciones Tropicales que la Smithsonian, una dependencia autónoma del gobierno de Estados Unidos, mantiene en Panamá.
Rubinoff presentó al presidente Pérez Balladares en una cena que la Smithsonian ofreció el lunes por la noche en homenaje al primer mandatario en la sede de la antigua institución que está a cargo del manejo de los principales museos de Washington además de supervisar investigaciones científicas alrededor del mundo.


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101 años de Panamá América

 
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