Washington -Las manifestaciones de repudio ante la embajada de Estados Unidos en Panamá que marcaron el décimo aniversario de la invasión que acabó con la dictadura de Manuel Noriega, recibió escasa atención en los medios informativos estadounidenses.
En otras ocasiones un acto público ante una embajada de Estados Unidos por insignificante que fuera, podía desplazar noticias de mayor envergadura de la primera plana, especialmente si iba acompañada de alguna dramática imagen gráfica.
The New York Times publicó un mero párrafo de una agencia noticiosa en su índice de noticias con el título "Protestas anti-Estados Unidos en Panamá".
Es como si los medios informativos quieran justificar los temores expresados por algunos funcionarios panameños que después de la transferencia del Canal y el cierre de las bases militares Panamá "se saldría de la pantalla de radar", por lo menos del gobierno de Washington.
Altos funcionarios del gobierno le salieron al paso a este escepticismo manifestando que el gobierno del presidente Bill Clinton espera iniciar una "nueva relación" basada en la cooperación y el respeto mutuo.
Pero aparte de esta previsible retórica la realidad es que después de las agitadas polémicas sobre la seguridad del Canal, la probidad del gobierno panameño y las pugnas internas entre el Congreso y la Casa Blanca de cómo encarar las futuras relaciones con la república ístmica, ambos gobiernos han
entrado en un compás de espera permitiendo que este periodo de las fiestas de fin de año sea un tiempo de reflexión.
"Sería un equívoco creer que en corto tiempo los dos gobiernos habrán asentado todas sus prioridades," anotó un funcionario.
Reconoció que por el momento la primera prioridad para el gobierno de Clinton y para el Congreso es adoptar medidas para fortalecer el gobierno de Colombia en su lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, para lo cual el presidente Andrés Pastrana ha dicho que requiere unos 5,000 millones de dólares durante los próximos tres años.
En lo que concierne a Panamá, que dejó bien claro que no comparte el mismo orden de prioridades, el funcionario reaccionó con cautela cuando fue cuestionado sobre el cronograma para los anunciados encuentros de "comités técnicos binacionales" que deberán celebrar reuniones en esta capital a comienzos del nuevo año.
"El gobierno está dispuesto a dar todo su apoyo al plan de seguridad del nuevo gobierno, pero que aún está siendo refinado por las propias autoridades panameñas," señaló.
"Por otro lado, quisiéramos ver algo más concreto del programa de gobierno de la presidenta Moscoso cuando lo presente a su Asamblea antes de abordar los temas económicos y sociales," añadió.
Una apreciación similar fue publicada ayer por el Financial Times de Londres. En un análisis de los resultados de los primeros tres meses del Gobierno de la presidenta Moscoso, el periódico anotó: "Las ceremonias de la entrega del Canal están casi acabadas y las tropas de Estados Unidos ya se retiraron. Por fin Mireya Moscoso, electa en mayo como la primera presidenta mujer en Panamá, puede dedicarse a la labor de dirigir su país.
"Eso, por lo menos, es lo que muchos panameños quisieran que ocurra después de más de tres meses en la que la presidenta y su gobierno se destacaron más por su estilo que por substancia.
"Si visitando hospitales o ponerse ropa de trabajo para pintar escuelas, la señora Moscoso ha ofrecido un sinnúmero de "oportunidades para fotos como parte de su esfuerzo por ganarse la simpatía popular-lo que no es nada mal visto por muchos de los que estuvieron descontentos con la altiva actitud de Ernesto Pérez Balladares, el previo presidente.
"Pero en lo que concierne su programa de gobierno, este se perfila como indeciso y frecuentemente contradictorio," apunta la nota del prestigioso matutino londinense.
El artículo, firmado por James Wilson, se refiere a críticas de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (título correcto en español) sí como a la reciente decisión de Standard & Poor"s de rebajar el standing de Panamá por la decisión del gobierno de reinstaurar aranceles para productos agrícolas que habían sido abolidos por el gobierno de Pérez Balladares.
Por otro lado recoge el beneplácito con el mundo financiero que recibieron las nuevas medidas de ajuste del ministro de Hacienda, Víctor Juliao, aunque estas recibieron duras críticas de sectores políticos tanto del gobierno como de la oposición.
"La reducción de la pobreza evidentemente es la primera prioridad de la señora Moscoso, considerando que dos de cada tres panameños viven en un estado de pobreza oficial," señala la nota. "Pero no le queda mucho dinero para ameliorar la situación después de las políticas de derroche del gobierno de Pérez Balladares".