"HAY POLICÍAS muy bien armados que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para defender la soberanía nacional", exclamó con tono calmado, pero enérgico, el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez.
A pesar de esto, Pérez, un exitoso banquero y ex contralor de la República, asegura con firmeza que las armas de grueso calibre, el uniforme verde oscuro y los rostros pintados y pocos amigables de los policías que desfilaron el 3 y 4 de noviembre no deben interprestarse, "ni remotamente", como una vuelta al militarismo. Sostiene que de los 15 mil policías que existen en el país ni el 4% pertenece al grupo de los "muy bien armados".
La Policía fue blanco recientemente de severas críticas porque durante los desfiles patrios hizo gala de un pesado armamento, de unidades con indumentarias de soldados (al mejor estilo de las Fuerzas de Defensa) y de un paso marcial que impresionó a los curiosos.
Otro punto que Pérez rebatió fue una publicación hecha por un diario nacional sobre el supuesto entrenamiento de 914 policías panameños en Estados Unidos y afirmó que la cantidad real es 57, entre ellos, él, que viajó a ese país para observar cómo una policía estatal se profesionalizó en 15 años.
Rechazó tajantemente, además, que la Policía reciba armas o pertrechos de EU. Incluso reveló que en el presupuesto de la institución para el próximo año no hay dinero para estos renglones.
"La presencia de un civil al frente de la Policía no es porque el militarismo sea un cuco, además no se van a comprar armas porque no hay dinero", destacó.
No obstante, dijo que la Policía Fronteriza tiene suficientes pertrechos para enfrentar cualquier ataque de grupos irregulares colombianos que operan en la frontera.
El jefe policial dejó claro que el mayor problema de la Policía es el narcotráfico, que opera a lo largo de las costas panameñas. La respuesta de Pérez hace a un lado la preocupación que constantemente plantean algunos sectores sobre la amenaza del terrorismo en Panamá.
A juicio de Pérez, "el tapón no debe abrirse ni con carreteras ni con trochas", pues la amenaza sería mayor en cuanto al tráfico de drogas.
El jefe de la Policía espera que "por mucho tiempo no se abra el tapón hasta que la situación en Suramérica esté mejor".
Sostiene que si el tapón del Darién se abre los costos de operación de las entidades de seguridad panameñas aumentarían considerablemente.
Rubén Darío Paredes está de acuerdo con el encargado del orden público. Para él, no se ha definido un sistema de seguridad efectivo que proteja la frontera en caso de construirse la vía.
La reciente exhibición militar de la Policía en los desfiles patrios hizo temer sobre la militarización de la institución.
Paredes considera que para la Policía Fronteriza, la militarización es una opción y asegura que de hecho se está haciendo. Al respecto, agrega que "los ojos de la ciudadanía" deben conocerlo.
Lo cierto es que de abrirse el tapón darienita, la estrategia usada por el Gobierno necesitaría de una inversión económica.
Anteriormente se ha calificado el tema de la seguridad en la frontera colombo-panameña como un obstáculo para el avance de proyectos.
Es que el conflicto armado en Colombia con un incierto desenlace y una duración de 40 años ha dejado sin sabores en otros países que limitan con Colombia, es decir Perú, Brasil, Ecuador y Venezuela.
El presidente colombiano Álvaro Uribe solicitó declarar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como un grupo terrorista, a lo que sólo Panamá accedió.
A pesar de los testimonios de panameños residentes en Darién que admiten que la organización guerrillera ha pisado territorio panameño desde hace unos 20 años, el peligro no viene sólo de esta parte del conflicto.
El año pasado a Panamá ingresaron grupos paramilitares y asesinaron a cuatro indígenas.
Esta segunda amenaza sigue latente al operar los "paras" en zonas próximas a Panamá. Tal es el caso del bloque "Elmer Cárdenas", cuyos 3,000 combatientes operan en el área fronteriza con Panamá.
Las bandas de delincuentes comunes también amenaza la paz en la región.
Quienes huyen de los grupos armados también ingresan a territorio panameño, pero contrario a la opinión de muchos panameños, Panamá no es el primer destino que considera un desplazado.
Según el grupo Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES), quienes huyen de masacres y amenazas ingresan masivamente a Ecuador.
CODHES estima que únicamente en el 2001 a ese país ingresaron unos 9,000 colombianos, mientras a Panamá llegaron sólo 427 en ese período.
La integración de colombianos a comunidades darienitas motivó al gobierno panameño a regular su estatus migratorio.
Panamá considera a quienes emigran en estas condiciones como refugiados, según el derecho internacional, sino desplazados y les otorga un documento que los acredita como "necesitados de protección humanitaria".
Pero el recrudecimiento de la violencia en Colombia y el consecuente éxodo hacia Panamá, en algunos casos como paso a Estados Unidos podrían echar por tierra esta medida.
Policías dispuestos a hacer lo que sea
Están bien armados y entrenados para defender la soberanía.