Washington - Es maravilloso cómo los políticos corren a defender los intereses del público cada vez que se aproximan las elecciones. Esta temporada le apuntan a las compañías farmacéuticas, acusándolos de inflar los precios de los medicamentos.
Es cierto de que hace años que el Presidente Bill Clinton y otros líderes Demócratas vienen instando a las farmacéuticas para que bajen sus precios.
Pero a solo nueve meses de la elección presidencial del 7 de noviembre importantes legisladores Republicanos se unieron en denunciar a la industria y destacar de que los mismos medicamentos son considerablemente más baratos en Canadá y México.
El senador Slade Gorton del Estado de Washington protestó durante un debate en el Senado ayer, de que sus ciudadanos atraviesan la frontera a Canadá para adquirir medicamentos a menos de la mitad del precio que deben pagar en las farmacias de sus barrios.
Esto no es ninguna novedad para personas que viajan frecuentemente a México o Panamá donde pagan apenas 15 dólares o menos por antibióticos que en Nueva York o Miami cuestan cuatro o cinco veces más. Algo similar pasa con las vitaminas. Sólo las aspirinas valen más o menos lo mismo, un dólar por 25 tabletas o más.Pero hasta ahora los grandes consorcios farmacéuticos como Merk y Bayer pudieron defenderse demostrando que gastan sumas millonarias en investigaciones para mejorar sus productos y para descubrir nuevos medicamentos contra males hasta ahora incurables como el cáncer y el SIDA.
Esta inmunidad amenaza con resquebrajarse a juzgar por el voto ayer en el Senado para añadir los medicamentos a los programas de asistencia media para mayores de 62 años y personas indigentes. Aunque el voto fue 51 a 49 no alcanzó a modificar la legislación existente porque se necesitaban 60 votos.
Lo novedoso es que 6 Republicanos se unieron a los 45 Demócratas del Senado en un voto que "creó un estado de pánico" en la industria, según un representante de la Pharmaceutical Research and Manufacturers of America.
En un discurso antes del voto, Gorton dijo que no era su intención de reglamentar los precio pero sí, quería saber, "porque nuestros ciudadanos tienen que pagar más que los que van a comprar los mismos medicamentos en farmacias en Canadá y México".
Otro senador de un estado limítrofe, Bernard Sanders de Vermont, viene repitiendo este refrán desde hace varios años, pero se declara ser Social Demócrata, el único en el Senado, mientras que Gorton es un Republicano acérrimo.
"Gracias a la manera que inflan sus precios," declara Gorton, un ex-fiscal, "la industria farmacéutica se esta convirtiendo en el nuevo villano y sus víctimas incluyen unos 40 millones de estadounidenses que no tienen seguro médico así como las personas de la tercera edad".