Nación

Por una cultura de la salud


El sistema de salud mantiene un déficit desde hace años. Su función normativa y rectora, que por ley es del Ministerio, se ha visto dificultada por el celo de liderazgo en el Seguro Social, porque el que paga manda.
Además, se ha pretendido responsabilizar a la dictadura (que sí la tuvo), a los políticos y a los profesionales de la permanente crisis hospitalaria. De lo institucional pasamos a la semi-privatización con los patronatos, pero los patrones no financian, ni tienen experiencia, ni está entre sus funciones administrar hospitales. Por muy buena voluntad que tengan y de su indiscutible filantropía, el que aporta los recursos es el Estado, y, al final, por Constitución, es éste el responsable, no los particulares.
Con poco dinero el Gobierno administró los hospitales, y conocemos sus fallas. Ahora, otra vez falta dinero y éstas persisten, por lo que el asunto no es quién, sino cómo. Tal vez se necesiten sistemas híbridos y de simbiosis con más asesoría, auditoría y participación no sólo del Ministerio y la CSS, sino de los usuarios.
Mientras exista desempleo y pobreza habrá enfermedades, por lo que la medicina debe ser: seguridad alimenticia, agua, bajos precios, empleo y autogestión de la población. Con todo y los problemas hemos avanzado, pero la lucha continúa en procura del perfeccionamiento. Todos tenemos que participar, incluso los políticos.
Debemos ver la salud no como un negocio, sino como un servicio humanitario; fomentar una cultura de la salud, en la cual no haya cabida para la violencia, que nos conduzca a una etapa docente desde los consultorios y la televisión, y culmine en una vocación de vida para todos.


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161015
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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