Washington-Cada dia que pasa es más aparente que la ceremonia del traspaso del Canal a la plena soberanía panameña se realizará a comienzos de diciembre y sin la presencia del presidente Bill Clinton.
La pugna entre la Casa Blanca y el liderazgo republicano del Congreso sobre el presupuesto y otras medidas legislativas consideradas como críticas para la próxima campaña electoral impedirán al presidente Bill Clinton viajar a Panamá la primera mitad de diciembre.
Por lo menos esta es la explicación que circula entre los allegados al presidente.
La decisión parece estar tomada, indicaron fuentes oficiales a este corresponsal. Mas aún, siendo el gobierno de Estados Unidos el co-anfitrión del evento, este ha solicitado a Panamá que adelante la fecha a los primeros días de diciembre para permitir a Madeleine Albright, la secretaria de Estado, representar al presidente, confiaron fuentes oficiales.
Según las fuentes, la cancillería panameña no se ha pronunciado porque considera que el cambio puede entorpecer los preparativos, quitándole dos semanas, dado que ya se había acordado celebrar el acto el 14 de diciembre.
Solo la semana pasada la presidenta panameña Mireya Moscoso personalmente invitó a su homólogo en la Casa Blanca para la ceremonia con fecha del 14 de diciembre. Y solo hace unos días el canciller José Miguel Alemán aún confiaba que Clinton iría a Panamá, al igual que el embajador de Estados Unidos en ese país, Simon Ferro.
Fuentes fidedignas revelaron que durante la entrevista Clinton expuso "en considerable detalle y con todo candor" los problemas que no le permitían programar un viaje. Entre estos figuraba el temor de que este año se repita lo ocurrido hace cuatro años cuando técnicamente dejó de operar el gobierno a comienzos de diciembre porque el Congreso no había aprobado el presupuesto.
A esto se suma el espectro de una carrera armamentista con Rusia y China, tras el rechazo del Senado de ratificar el tratado de prohibición de pruebas nucleares.
Por todas estas razones, ya durante la visita de Moscoso surgió la opción de Albright, y la necesidad de considerar una nueva fecha debido a que la secretaria de Estado debe asistir a una reunión de cancilleres de la OTAN en Europa del 15 al 17 de diciembre.
Por otro lado, aún no está claro si el presidente Jimmy Carter se apersonará para esta ceremonia junto con Albright o si piensa estar en Panamá para el mediodía del 31 de diciembre, la fecha oficial del traspaso, tal como lo estipula el tratado que firmó con el general Omar Torrijos y el presidente Lakas en 1977.
No obstante, uno de los funcionarios que continúan propugnando para que Clinton viaje a Panamá, insistió anoche: "le aseguro que el presidente no ha tomado la decisión final". Su voz, sin embargo, no denotaba un tono muy decisivo.
Otra fuente dijo: "No hay ninguna respuesta oficial y lo que hoy parece ser una reacción negativa mañana se puede tornar positiva".
También el embajador Ferro no se daba por vencido. Después de la reunión entre Moscoso y Clinton, a la que el diplomático había asistido junto al embajador Guillermo Ford, Ferro declaró "el presidente está muy interesado en ir, sin embargo, aún no está seguro si los asuntos pendientes se lo permitirán".
Se hicieron varias tentativas de contactar al embajador Ford pero este no devolvió las llamadas.
Aunque los funcionarios estadounidenses aducen la pesada agenda nacional e internacional de Clinton como la razón para declinar la invitación, la impresión generalizada es que los asesores de política nacional armaron semejante escándalo que el presidente desistió de realizar el viaje.
Según estos asesores, encabezados por John Podesta, el secretario ejecutivo de la Casa Blanca, la presencia física de Clinton en Panamá "abriría viejas heridas", en una referencia al feroz debate político que suscitaron los Tratados Torrijos-Carter que fueron ratificados por apenas un solo voto por el Senado en 1979, dejando malherido al resto de la presidencia de Jimmy Carter.
Fue con la consigna de que Carter "obsequió" el Canal a los panameños que el entonces gobernador de California, Ronald Reagan, se subió al trampolín que lo proyectó a la presidencia en 1980.
No todos los observadores concuerdan con esta evaluación. "Ya nadie se acuerda de esa lucha," comentó anoche Kenneth Maxwell, director del programa Latinoamericano del prestigioso Council on Foreign Relations de Nueva York, en una conversación con este corresponsal.
"El problema está en que muy pocos en este gobierno entienden la importancia, no sólo de este acto, sino de todo el panorama de nuestras relaciones hemisféricas". También Martha Mews, que como presidenta de la Tinker Foundation ha dedicado su vida a promover un mayor acercamiento entre Estados Unidos y Latinoamérica, consideró que la presencia de Clinton en la transferencia del Canal "hubiera sido un lindo gesto, pero no lo va hacer".
Esto, no obstante, las insistentes recomendaciones del departamento de Estado y los propios asesores de política exterior de la Casa Blanca para que Clinton se sumara a los mandatarios de España, Francia, Japón y de los países latinoamericanos que asistirán a la ceremonia.
En los círculos diplomáticos y académicos, el acto de la transferencia representa un momento de transcendencia histórica en las relaciones interamericanas.
"Yo lo considero el evento más importante del siglo," opinó recientemente el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La posibilidad de que Clinton se ausentara de la ceremonia fue caracterizada como "una falta de seriedad" por el eminente historiador mexicano, Lorenzo Meyer.
Por su parte, el célebre novelista Carlos Fuentes, un confesado admirador de Clinton, dijo que "carecía de elementos de juicio" para opinar sobre si éste debiera o no asistir a los actos en Panamá.También algunos diplomáticos latinoamerianos familiarizados con los entretelones del agitado momento político actual expresan mayor tolerancia por la tendencia del equipo de Clinton de anteponer la agenda nacional a la de la política exterior.
"Lo que mejor sabe hacer Clinton, al igual que sus homólogos en Inglaterra, Alemania y Francia, es ganar elecciones," señaló un embajador sudamericano que pidió que no se usara su nombre. "Por eso no se puede esperar que con esta formación práctica tengan mucha inclinación para trazar nuevas pautas en el ámbito internacional".
No obstante, por lo general en los círculos diplomáticos la decisión de Clinton con respecto a la ceremonia del traspaso es considerada un importante indicio del real interés que tiene por afianzar las relaciones con Latinoamérica.
Precisamente en la reunión realizada ayer en el Spanish Institute entre periodistas de España, Portugal, Latinoam´wrica y Estados Unidos, este tema afloró varias veces, destacándose como tanto el gobierno español como la prensa ibérica en años recientes daban mejor cobertura a los acontecimientos hemisféricos que la prensa estadounidense.
Por ejemplo, de los grandes periódicos metropolitanos, sólo The New York Times hizo mención alguna a la visita de la presidenta Moscoso a Washington, a pesar del crítico papel que Panamá ha jugado a través de su historia en la política interna y exterior de Estados Unidos.