Nación

Praxda Zohara conquistó su libertad, a puro dolor

Un libro que habla de la vida y la familia como escuela, de la psicología masculina, experiencias traumáticas, vacíos, miedos, victorias, perdón y liberación.


Praxda Zohara fue víctima de abuso sexual en la adolescencia y en su libro "Sobre tus hombros: cartas a un padre" lo dice públicamente.

Volverá a tocar el tema el sábado 25 de julio a las 4:00 p.m. en el Salón Chaquira, durante la gala de la obra, en ATLAPA, en el marco de la VIII Feria Internaiconal del Libro en Panamá, FIL 2012.
Hablar de esto no fue una decisión fácil. Le tomó años superarlo, sanar. Una y otra vez esa pesadilla parecía perseguirla.

También vivió otra agonía. Toda su infancia, adolescencia y temprana juventud tenía un vacío. Un vacío hondo que le dejó su padre, quien la abandonó.
Nunca recibió explicaciones.

 
Al principio soñaba con que volvería a verlo. Era un desesperado anhelo.

Con melancolía recordaba la Navidad con él.  Por años la comparó con aquellas sin él. Hasta fantaseaba. Se veía rodeada de juguetes, junto a él. Felices. Sonrientes.

Ese mazoquismo acabó. Finalmente rompió el círculo.

 
No más esa espera en vano.

En su libro dice sus verdades.  Habla de la vida. De su vida. Del dolor como maestro.
Quiere ir a las escuelas y hablar con los niños y jóvenes sobre temas como el abuso sexual y la sexualidad.

Quiere enseñarles a los niños "que  tienen un cuerpo que es sagrado. Decirles que tú eres una persona que merece respeto, que debes cuidar tu cuerpo. Y, si alguien, sea quien sea, sea o no de la familia, sea un conocido o no,  atenta contra tu integridad personal no debes permitirlo y si abusa de ti, te hace daño física y/o emocionalmente, no debes callarlo, debes comunicárselo a tus padres, a tus maestros..."

 
Añade: "Hay un tabú con respecto a hablar de ese tipo de  conductas entre familiares y eso no significa que no está sucediendo".

Quiere que los padres sean más recelosos, que se fijen bien  al cuidado de quien dejan sus hijos. Bien lo dice el viejo adagio: "caras vemos, corazones no sabemos".

También quiere hablar con los padres sobre la importancia de la figura del padre, la importancia de que los padres protejan la relación para evitar que se resquebraje y tengan que separarse y dañar a los hijos. Porque, aunque los padres no lo crean o le resten importancia, las huellas, las marcas quedan. Para siempre.

 
¿Por qué ahora?

Por años la acompañaron el dolor, la tristeza, el resentimiento. Se refugiaba en la lectura y escritura.

Al fin está lista para hablar de estos temas. Ya sacó sus fantasmas, ya exorcizó sus miedos, sus odios,  ahora que estudió psicología y aprendió sobre la conducta del ser humano.

Cómo incide, cómo marca todo lo acaecido en la infancia. Cómo el individuo cuando vive experiencias traumáticas busca escudos, adopta conductas defensivas, a veces autodestructivas, que empantanan.

"Esa clase de experiencia, cada una sabe cuando está lista para hablarlo. Cuando las mujeres recibimos esa clase de ataque o injuria hacia nosotros la peor forma que tenemos de salir es callarlo. Hay un problema. Cuando una víctima no habla está ayudando a que el problema siga", dice y agrega que "fueron años de terapia, aislamiento".

Pero, de pronto se dijo: "¡Basta!" "¡Basta ya! Sí, a mí me pasó". Y,  conclluyó que mientras más voces se unan y  se decidan a romper el silencio diciendo "a mí me pasó", se ayudará a despertar a la sociedad, a los padres, para buscar la manera de ponerle un alto al abuso sexual contra las niñas, los niños  y las mujeres.

"No es asunto de huír de todos y sospechar de todos". Es usar la información como prevención.
Quizás, solía ella pensar otrora,  que si su padre la hubiese acompañado en su crecimiento, ella no habría estado sola, no habría sido tan ingenua, no la habrían abusado sexualmente.

En su libro y en la presentación de él, Praxda, seguramente, hablará sobre los vacíos , producto de la ausencia de la figura paternal. Dará su testimonio.

También hablará de lo que es un padre comprometido. No por experiencia propia. Por observación.

Dirá, quizás, como nos lo dijo en la entrevista,  que el compromiso de un padre va más allá de meramente engendrar un hijo, darle techo, vestido y comida, comprarle juguetes  o  pagar una pensión y llevarlo a pasear ocasionalmente. Debe dar el ejemplo, la voz de aliento, el consejo y el abrazo de consuelo.

Sus heridas emocionales, producto del abandono paternal están allí. Cicatrizaron. Pero quedaron las marcas.

Para que cerraran las heridas tuvo que superar varias etapas.

Al principio negaba la situación. Se decía, " él va a volver".

Por años esperó que el ausente volviera. En vano.

¿Y si volviera ahora? Ya no le importa. Lo trataría como un ser humano, un extraño.

Después vino la etapa de la tristeza. Se aislaba. Andaba melancólica. Se dio cuenta que él no iba a regresar.

Entonces, se puso iracunda, molesta, sintió, casi diríase que hasta odio hacia él, porque, "me di cuenta que mi madre dejó muchas oportunidades atrás por esa relación que sólo la llenó de dolor".

Entonces, vino el momento en que  se  decidió a expulsar sus temores. No más llanto en silencio. ¡Fue suficiente!

"Ya es una herida que la veo allí, pero ya no sangra. Apesar de todo lo mucho que sufrí, en algún momento siento que de no haber sido por eso quizás  no sería quien soy hoy día. Quizás uno tiene que aprender a agradecer lo que tiene, lo que sí nos dio Dios", analiza en voz alta.

Sigue diciendo que: "a veces la ausencia de una persona nos ayuda a volar  con nuestras propias alas en lugar de aferrarnos a las alas de otros".

Le preguntamos si, acaso no se da en el caso de ella que "pagan justos por pecadores", porque en la carta que tituló "Sin aire" (parte de la cual reproducimos textualmente al final de este escrito) hace una radiografía del mal llamado sexo fuerte y si bien uno está de acuerdo con Praxda  en mucho de lo que afirma, como le dijimos, "pareciera que todavía está sangrando por la herida", lo cual negó.

Acto seguido le preguntamos cómo es el tipo de hombre que le gusta.

Procedió a decirnos: "Estoy abierta a posibilidades. Por primera vez en mi vida estoy dándome mi tiempo, la libertad".

Agregó que no está buscando pareja. Si llega, llega.

Continuó diciendo que "no le gusta hablar de tipos de hombre.  Prefiero hablar de la persona. No importa si es menor o mayor. Lo primero que miro es que tenga metas en su vida como persona, que sepa lo que quiere y que se exprese con sinceridad.

No me gustan esos hombres que le dan largas a las mujeres. Ninguna mujer merece que la traten como  plato de segunda mesa. Respeto mucho la honestidad y sobre todo la aperura emocional.

Se declara a favor de la mujer independiente. Tiene ideas radicales.

Pero, compren el libro, léanlo y con mucha calma la carta mencionada, que, sin lugar a dudas,  los hará unas veces reír,  otras sentir lástima por los adanes y los pondrá a reflexionar respecto de por qué esa especie, que alguien dijo que es de Marte, es como es.
 


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832901
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América