Los obispos de América Latina y Panamá expresaron su preocupación ante la amenaza que actualmente sufre la familia como institución, producto del "capitalismo salvaje y la dictadura de mercado".
En la Declaración de Santo Domingo, los obispos de América Latina, dada a conocer el pasado 11 de octubre, los religiosos manifestaron su preocupación ante la amenaza que sufre la familia como institución, dentro del contexto de la globalización cultural y los sutiles instrumentos de manipulación intelectual jurídica, que van destruyendo los principios del matrimonio y la familia.
La Iglesia se dirigió de manera particular a los políticos y responsables de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de los países americanos, para expresar sus preocupaciones, a la luz de la enseñanza de la Iglesia, sobre el respeto debido a la familia y a la vida, ya que en muchas naciones las mismas están amenazadas como institución natural.
La Declaración dada a conocer en el órgano informativo de la Iglesia Católica Panameña, Panorama Católico, enfatiza que con sutiles instrumentos de manipulación intelectual y jurídica y de ambigüedad terminológica, se extiende cada vez más una mentalidad, que con el pretexto del progreso y de modernidad va destruyendo los principios y valores básicos del matrimonio y la familia.
Los cardenales y obispos consideraron además como inadmisible que se quiera hacer pasar como una unión legítima e incluso como "matrimonio" las uniones de homosexuales y lesbianas, hasta con el pretendido derecho de adoptar niños.
"Reconocer este tipo de uniones y equipararlas a la familia es discriminarla y atentar contra ella", destaca la Iglesia.
Sostienen también que otras de las amenazas a las que está sometida hoy día la familia en América es la extrema pobreza provocada por el "capitalismo salvaje" y "la dictadura del mercado".
Para buscar una rápida acción, los obispos pidieron a los políticos y legisladores, no sólo a los católicos, a producir leyes en pro del bien común y a no dar su voto a leyes inicuas.
Pidieron con insistencia que busquen iniciativas creadoras a favor de la familia y de la vida, y que se plasmen en lo posible en una legislación orgánica y positiva.