Nación

Preocupa impunidad por falta de pruebas

El jefe del Departamento de Criminalística de la PTJ sueña con llegar a la Corte Suprema de Justicia.


PANAMÁ tiene científicos que nada tienen que envidiar a la destreza e inteligencia de los protagonistas de la serie norteamericana de televisión "CSI".
Expertos en balística, medicina forense, datiloscopia, documentología y fotografía, forman parte de la sección científica de la Policía Técnica Judicial (PTJ)
David Omar Villarreal es el jefe del Departamento de Criminalística. El sostiene que la justicia no es efectiva cuando aquellos que han cometido algún delito quedan libres por falta de pruebas. Por ello habla de la importancia de la calidad del trabajo.
A pocos meses para jubilarse, Villarreal ha tenido sobre su espalda más de 20 mil casos sensitivos, como el de "la mujer de la maleta", el incendio del Tribunal Marítimo, la complicado muerte de un narcotraficante en una residencia de El Bosque; así como el inspector de la PTJ, Franklin Brewster, quien fue envenenado.
De acuerdo con Villareal, la Criminalística es una carrera que no se enseña en la Universidad de Panamá, incluso, no hay ninguna institución que gradúe a licenciados en ésta; por lo que comúnmente los entes de investigación del país han enviado a sus funcionarios a otras naciones para especializarse en determinadas ramas de esa profesión.
El inspector recuerda que en los años 90 se daban los servicios de datiloscopía, balística, fotografía, documentología y comenzaba a implementarse la planimetría. Luego, fueron seccionados los entes de seguridad pública, servicios periciales y laboratorio de ciencia forense.
Entonces se crearon secciones de sustancias químicas controladas, toxicología, serología y tránsito, contratando para estas áreas profesionales en Química y Biología, una exigencia de los Estados Unidos para poder brindar la ayuda necesaria a la PTJ en materia de investigación forense.
Villarreal explicó que cuando entró al entonces DENI, el requisito era ser bachiller para ingresar. A él le interesó la parte técnica donde manejó los temas de inspección ocular y datiloscopia. Fue en ese momento cuando se fortaleció su interés de seguir aprendiendo las técnicas para lograr la identificación de la persona que delinquían.
Cuando laboró en la sección de Inspección Ocular de la PTJ, recuerda un caso que abrió espacio en su vida como profesional.
El mismo estaba relacionado al hurto de prendas valoradas en miles de dólares en Bella Vista. En la residencia se recogieron huellas que, luego de ser analizadas por los técnicos de más experiencia y, tras cotejarlas con las de algunas personas vinculadas, se logró la captura de los delincuentes. "Esto fue mi primer triunfo", recordó con orgullo.
Villareal recuerda el caso del soldado norteamericano Zack Hernández, que involucraba a panameños. Dijo que en Balística, donde participó, se establecieron algunos datos que luego fueron comparados con los de la agencia estadounidense FBI. "En este caso se confirmaban los resultados nuestros".
El inspector detalla que había mucha evidencia y lograr establecer o descartar información de identificación balística no era fácil. "Si mal no recuerdo, había unas 30 evidencias que comparar; también gozaba de mucha presión por tratarse del hijo de un político en nuestro país y además para esa época no tenía el apoyo del director".
Aunque descartó sentirse insatisfecho por el trabajo realizado, sí reconoció que hubo un hecho que nunca olvidará . Fue en La Chorrera, cuando una "bala loca" entró por el techo a una casa e impactó en la cabeza de un joven, matándolo. "No se estableció si el arma que se había incautado era la misma que se había disparado y que provocó la muerte del joven; este caso quedó inconcluso".
Los recursos siempre han sido escasos, al punto que algunos han afirmado que los que trabajan en este tipo de investigaciones son magos, según Vilarreal.
Afirma que por esa situación, "hay que meterle mente a los casos", lo que ayuda a mejorar la capacidad de análisis".
"Sí, realmente Criminalística tiene pocos recursos para efectuar su trabajo, pero hay que reconocer que de tres años para acá hemos ido avanzando con mejores equipos", confirmó.
Su interés en las ciencia forense inició a los 18 años cuando apenas terminaba el bachillerato en Ciencias en el colegio José Remón Cantera. Gozó poco su infancia en el populoso barrio de El Chorrillo.
Surge como científico en una época donde la falta de un título académico en leyes no era obstáculo para ser investigador del DENI.
Su especialidad en balística inició en 1987.
En el 2003 culminó materias de Derecho y Ciencias Políticas, y le falta culminar su trabajo de grado.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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