El Gobierno panameño está preocupado por la salud del empresario Alejandro Abood, detenido el año pasado en Cuba por la supuesta comisión del delito de cohecho, afirmó ayer el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, José Miguel Alemán.
Alemán dijo a la prensa que la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, ha enviado una carta al gobernante cubano, Fidel Castro, "expresándole nuestra preocupación por las condiciones en que él (Abood) se mantiene detenido".
El canciller señaló que tras la detención del panameño Abood, de 50 años, en diciembre del año pasado, "hemos estado en contacto con la familia y ayudándolo dentro de nuestras posibilidades".
Advirtió que al empresario se le acusa de un delito común en cuyo proceso el Gobierno panameño no puede interferir. Además, señaló que "obviamente Cuba es un país independiente, él (Abood) vivía en ese país, está casado con una cubana, y al vivir allá asumió las condiciones que significan vivir en Cuba".
La embajada de Cuba en Panamá informó el año pasado de que el delito de cohecho del que se acusa al empresario panameño guarda relación con actos de corrupción y compra de favores a través de dinero.
De acuerdo con versiones del diario La Prensa de Panamá, tras estallar el escándalo, a mediados de enero, el consorcio contrató a la firma Interimage Latinoamericana Inc., registrada en Miami, para contrarrestar los daños de la denuncias y evitar una posible investigación de los socios de Estados Unidos por violación de la ley anticorrupción internacional.
Martín, de 42 años, fue presidente de Moinsa, la firma que en la década de los 80 representó para toda América Latina y el Caribe los automóviles rusos Lada.
Según una fuente consultada por El Nuevo Herald, Moinsa tenía otras actividades. Operaba como un santuario de oficiales de la seguridad cubana para comprar maquinaria en Estados Unidos que terminaba en la industria azucarera y otras fábricas de Cuba, aseguró el ex oficial de la inteligencia cubana que desertó en Estados Unidos en 1995.
""La empresa no sólo importaba automóviles sino que a través de esa compañía se hacían compras en el extranjero sobre todo en Estados Unidos, como por ejemplo repuestos para la zafra"", dijo el ex funcionario quien se identificó como Alex. `"En los año ochenta Moinsa era como un puente entre el general Manuel Antonio Noriega y La Habana"".
Alex explicó que no tiene evidencias de que la familia Rodin estuviera al tanto de los negocios ""poco ortodoxos"" de la empresa. Agregó, sin embargo, que el gerente general de Moinsa en Cuba era Cosme González Carone, un oficial de la Dirección General de Inteligencia, que ""sabía tanto de las operaciones de Moinsa que cuando intentó desertar en 1992 un comando cubano lo secuestró en Panamá y se lo llevó para Cuba"", agregó.