La presidenta Mireya Moscoso dejó en segundo plano el tema de las reformas constitucionales que discutía hasta ayer la Asamblea Legislativa y estimó que la "prioridad" es la seguridad y la paz de la familia panameña.
Aunque se consultó a varios legisladores, ninguno quiso explicar qué sucederá con las reformas, si "mueren, se cae" o pueden ser discutidas en nuevas sesiones extraordinarias.
El período de sesiones ordinarias convocado para la discusión de las reformas concluyó a la media noche de ayer y el Acto Legislativo sólo fue aprobado en el primer debate.
Moscoso informó que iniciará un nuevo período de consultas con la "sociedad civil" sobre las reformas, pues considera que éstas deben ser "ampliamente" consultadas y consensuadas con todos los panameños.
Ayer el legislador arnulfista, Marco Ameglio, denunció "que se está negociando a espaldas del pueblo" y que no sabe si el presidente electo, Martín Torrijos, quien está de viaje, conoce lo que se está negociando".