Washington- No pasaron ni tres días hábiles desde que el canciller de Panamá anunció la candidatura del embajador Lawrence Chewning Fábrega al cargo de secretario general adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), que surgió una tentativa de llenar el puesto con un prestigioso diplomático de Estados Unidos.
Se trata de ampliar la pugna, postulando al veterano diplomático Luigi Einaudi, quien goza de considerable prestigio en los círculos latinoamericanos, por lo que si se concreta su candidatura se prevé una reñida lucha.
"Algunos creemos que postulando a Luigi el gobierno de Estados Unidos prestará más atención a la OEA", comentó un diplomático latinoamericano que pidió quedar anónimo. "Para empezar sería una manera de agilizar los pagos ya que el gobierno de Washington es uno de los que más atrasados está en el pago de su cuota".
Rumores de la candidatura de Einaudi comenzaron a circular este fin de semana, a solo tres días desde que el canciller panameño, José Miguel Alemán se reuniera con el secretario general de la OEA, el ex-presidente colombiano César Gaviria, para anunciar que su país propugnaba la elección de Chewning Fábrega durante la próxima Asamblea General a realizarse en junio del año entrante en Canadá.
Es casi seguro de que el diplomático panameño, que durante 17 años representó a su país ante el organismo regional, podrá contar con el apoyo de los cinco votos de los países centroamericanos, además de la República Dominicana y probablemente Haití.
No tan segura se perfila la solidaridad de los países del Caribe, anglófono que posiblemente presenten un candidato propio para reemplazar al embajador Charles Thomas de Barbados que actualmente ocupa el segundo puesto en la jerarquía de la OEA.
Por su parte, Einaudi posiblemente podrá contar con el apoyo de por lo menos Argentina, Brasil y Chile, países garantes, junto con Estados Unidos, en el litigio fronterizo entre Ecuador y Perú. El diplomático se destacó en las sesiones de reconciliación junto con los representantes de los otros países garantes que compartieron con él la ardua tarea de resolver el diferendo limítrofe.
Lo irónico es que aún no está totalmente claro es si el equipo demócrata del presidente Bill Clinton será lo suficiente "bipartidista" y apoyar oficialmente a la candidatura de Einaudi, que fue un principal asesor para asuntos interamericanos de los ex-secretarios de Estado, Henry Kissinger y Lawrence Eagleburger, ambos republicanos.
No obstante, el diplomático estadounidense, que fungió de embajador ante la OEA durante el gobierno del presidente George Bush, representó a Clinton durante las difíciles jornadas que llevaron al acuerdo entre Lima y Quito para poner fin a un diferendo de casi medio siglo y que dos veces precipitó una guerra entre los dos países andinos.
Por su gestión, Einaudi recibió las más altas condecoraciones de manos de los presidentes Alberto Fujimori y Mahuad cuando éstos visitaron esta capital hace algunos meses para lograr el apoyo de las instituciones financieras internacionales para poner en marcha los planes de cooperación regional anunciados cuando se firmaron los acuerdos de paz en Brasilia en octubre del año pasado.
Einaudi tiene un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard donde estudió, entre otros, con Kissinger, así como con el famoso politólogo Stanley Hoffman, el constitucionalista Karl Friedrich y Robert Bowie, fundador y primer director del Center for International Affairs. Antes de ingresar en el Departamento de Estado donde estuvo a cargo del departamento de "policy planning", Einaudi fue miembro del Centro de Estudios Estratégicos de la Rand Corporation en California.
Por su parte, Chewning Fábrega tiene una carrera de 34 años en el servicio exterior de su país, después de realizar estudios en la Universidad de Oxford y en la famosa escuela de diplomacia, Andrés Bello de Santiago, Chile.
Fábrega, nombrado a la OEA como delegado alterno de Panamá en 1986, renunció dos años más tarde en protesta contra la dictadura del general Manuel Antonio Noriega, goza de considerable popularidad entre los diplomáticos y el secretariado de la OEA.