CERRARLE la válvula de escape de jóvenes hacia las tuberías de la delincuencia, resume el objetivo principal del Programa de Seguridad Integral (PROSI) que adelanta el Gobierno a un costo inicial de B/.25.1 millones.
El programa es de carácter preventivo y no represivo, y busca atacar flancos como la deserción escolar y la desintegración familiar, causantes en gran medida de los altos índices de delincuencia que existen en el país.
La base de la iniciativa es que la delincuencia no sólo se ataca desde el punto de vista policial y que la lucha más efectiva se libra desarrollando actividades con la población joven para que hagan buen uso del tiempo de ocio y mejore su calidad de vida.
Los jóvenes entre los 13 y 19 años de edad serán el punto focal del PROSI, aunque en algunas actividades abarcará a personas de hasta 29 años. Sus primeros resultados en materia de construcción de infraestructuras se verán dentro de un año y el cambio de actitud de los jóvenes en el próximo quinquenio.
El radio de acción del programa son los cuatro municipios más grandes y conflictivos del país: Panamá, San Miguelito, Colón y David.
La primera batalla que dará el PROSI es contra la deserción y el alto índice de fracasos en las escuelas.
Según la Sexta Versión del Informe de Estadísticas Educativas del Ministerio de Educación, los niveles de deserción en primaria en el 2005 fueron de 3.2% entre los 385 mil 390 alumnos, mientras que en premedia y media alcanzó el 11.4%, de los 217 mil 428 matriculados.
La diferencia porcentual es negativa para la primaria, que registró un aumento de 0.5% de desertores con respecto a 2004, cuando fue de 2.7%. Para el caso de la premedia y la media hubo una leve disminución (0.5%).
Según informó el ministro de Educación, Miguel Ángel Cañizales, sólo en el año 2005, aspectos negativos como la repetición del año escolar y la deserción representaron para el Estado un gasto adicional de alrededor de B/.22.1 millones.
En la iniciativa participan instituciones encargadas de la seguridad ciudadana y las de carácter social, como los ministerios de Gobierno, Vivienda, Salud y Desarrollo Social, la Policía Nacional, los institutos de Desarrollo Humano, Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos y de Deportes, así como el Fondo de Inversión Social.
A juicio del director del PROSI, Danilo Toro, el mayor obstáculo que enfrentará este programa es la deserción escolar, que liga con temas como la marginalidad, violencia intrafamiliar, el narcotráfico y el pandillerismo.
Toro considera que el principal reto que tiene el país en estos momentos, es romper la cadena de jóvenes que abandonan el sistema escolar a muy temprana edad.
En la actualidad, dos de cada tres de las casi 11 mil personas que están presas en las cárceles de Panamá tienen en común que no llegaron a terminar el primer ciclo, situación que las autoridades consideran como "preocupante". "Ese es el primer riesgo que tenemos, es el primer gran problema. Tenemos que romper esa dinámica que se ha estado dando desde hace ya una década. Hay que mantener a los muchachos vinculados al sistema educativo", enfatizó.
Es por esto, explicó, que el PROSI buscará ayudar a que los desertores vuelvan al sistema escolar y bajar al mínimo las cifras de este problema.
"Hay que cerrarle la válvula de ingreso a la tubería de actos delictivos, y hacia allí estamos apuntando con fuerza este programa", destacó.
Planteó que en el futuro los jóvenes desertores pueden convertirse en una carga económica para la sociedad y esto generaría una cadena que puede terminar en la agudización de los problemas sociales del país.
El PROSI tiene 32 proyectos y 200 sub proyectos "muy abarcadores", de acuerdo con Toro, quien considera que no hay otra forma de combatir el problema de la violencia y la criminalidad.
Los B/.25.1 millones destinados al PROSI son sólo la inversión inicial y el Estado deberá seguir invirtiendo si quiere bajar los niveles de criminalidad, indicó.
El Programa, lanzado hace un año, ya está en marcha con el desarrollo de planos, la agrimensura, topografía, ingeniería de algunos proyectos de infraestructura deportivas y de carácter formativa como bibliotecas, que se desarrollarán en los municipios.
Incluye además la dotación de recursos tecnológicos como computadoras y equipo digital para la modernización de la Policía Nacional, con el fin de mejorar su capacidad de gestión interna y responder a las necesidades de la seguridad ciudadana.
De igual forma, se capacitará a los policías en los temas como la atención del público, a los menores de edad, la violencia doméstica y seguridad ciudadana, para lo cual rigen nuevos procedimientos de admisión para los aspirantes a policías
El proyecto también pretende crear un nuevo centro de cumplimiento de jóvenes, en el que se apliquen verdaderos programas de atención que sirvan para rehabilitar y reeducar a los detenidos a través de instructores adecuadamente formados.
Prevención, modelo de seguridad
El principal motor que impulsa la delincuencia es la deserción escolar a muy temprana edad.