Nación

Príncipe y Duque se lian a golpes en Boda Real


Madrid.- El alboroto "post boda real" con los saleros argentinos acaba de ser opacado por otro mucho peor: los regios puñetazos que se propinaron dos invitados de sangre azul -príncipe uno, duque el otro- al término del banquete íntimo que los reyes Juan Carlos y Sofía ofrecieron como broche final del festejo por el casamiento de su hijo, Felipe de Borbón.
Ocurrió a la tenue luz de los faroles del Palacio de la Zarzuela. Estaban los íntimos: familiares y amigos más cercanos, casi todos de casas reales, aunque pocos con reino.
Entre ellos había dos primos italianos que no se soportan: el príncipe Víctor Manuel de Saboya (famoso por su carácter levantisco) y el duque Amadeo de Aosta. Ambos disputan derechos al trono italiano que no existe. Pero ellos mantienen la cuestión para, por las dudas y si el caso llega algún día, ver quién se sienta.
Ambos convivieron en santa paz durante los dos festejos previos en que, astutamente, el protocolo de la casa real los colocó bien separados. Pero en una cena íntima eso se complicó. Y, para colmo, era ya el tercer festejo consecutivo del casamiento real y -al parecer- los brindis por los novios se habían repetido con tanta generosidad como los vinos riojanos.
Tal vez haya sido eso o el hecho de que los casamientos limpian el corazón con buenos sentimientos, lo cierto es que, cuando todos ya se habían retirado, el conciliador duque Amadeo saludó a su primo con una palmada en la espalda y un afectuoso "Ciao, Vittorio!" (¡Hola, Víctor!) que el otro -que había tomado bastante, según testigos- tomó ahora por provocación.
Sin por eso perder la puntería, el príncipe asestó dos regios puñetazos en el rostro de su primo. Y pese a que marcaba ya la hora que vence al maquillaje, por suerte no ocurrió lo mismo con los reflejos: fueron los muy afinados de Ana María de Grecia (cuñada de la reina Sofía) la que atajó al vapuleado duque justo cuando se iba al suelo.
Pese a lo basto del incidente, nadie al parecer soltó un insulto. Siguieron las reflexiones. "Nunca más", dicen que dijo el rey Juan Carlos. Y no dijo más.
Justo es decir que todo esto, guardado en secreto durante una semana por medio centenar de personas, salió a la luz gracias a los comentarios que la anciana princesa Olghita di Robilaant hizo, escandalizada, al diario italiano La Repubblica. Ella violó el pacto real de silencio y ayer los diarios europeos se hicieron un festín.
Todo terminó con avergonzados pedidos de disculpas por parte de la familia del atacante.


fecha edicion
old id
154628
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América