Los 430 privados de libertad que se encuentran en la cárcel de La Chorrera empezaron una huelga de hambre para reclamar un aumento en las raciones y mejor calidad de la comida.
Desde las ventanas ubicadas en la parte trasera del centro penal, los reos denunciaban estas anomalías, al igual que su descontento por la mora judicial que existe y las restricciones que se les imponen a los familiares en los días de visita.
A juicio del encargado de la cárcel de La Chorrera, Everardo Iván Concepción, al llegar la comida son un grupo de reclusos los que se encargan de servir las raciones, pero como no están capacitados para ello, la cantidad en cada plato varía, lo que ocasiona que algunos reos se quedaran sin comida.
En conversaciones con la empresa Alimentos Prácticos, S.A. se pudo llegar a un acuerdo para que se aumente la cantidad de comida, especialmente arroz, y que se mejore la forma de preparación.
Otra de las quejas de los detenidos de la cárcel es la falta de una adecuada atención médica.
Según Concepción, la razón del servicio de salud se debe al bajo presupuesto del sistema penitenciario.