LA eventual privatización de activos del Estado para reducir la deuda nacional, que supera los 10 mil 500 millones de dólares, como aparece en una carta enviada al Banco Mundial con la firma del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Vallarino, sigue provocando rechazo.
Para la diputada de oposición Mireya Lasso, puede que haya algunas actividades llevadas a cabo por el Estado que correspondan más bien desempeñarlas por el sector privado, pero en cambio hay otras que sería inaudito que el Estado renuncie a ella, como podría ser la banca.
"Tenemos derecho a que no se nos sorprenda después que todo se guarde en secreto, como es el estilo de este gobierno", resaltó.
Por su lado, Javier Arias, miembro del partido Cambio Democrático, manifestó que el problema de las privatizaciones no es la privatización en sí, sino la forma en que se negocia.
"Déjense de sinvergüenzuras de llenarse los bolsillos con privatizaciones que no ayudan a nadie y mejor enfóquense en bajar costos, sacar botellas y hacer fortalecer nuestras debilitadas instituciones", sostuvo Arias.
Mientras que el ex general de las Fuerzas de Defensa, Rubén Darío Paredes, consideró como un lamentable error que el Banco Nacional aparezca entre las instituciones a ser privatizadas, y en todo caso, exigió la convocatoria de un plebiscito para aprobar o desaprobar esta idea "descabellada".
Entretanto, el catedrático Carlos Guevara Mann, señaló que llama la atención que no se haya conocido esta carta hasta ahora, días después del referéndum canalero.
Privatización es una idea "descabellada"
Entre las entidades que se podrían privatizar están la Caja de Ahorros y el Seguro Social.